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Cómo cayó por tráfico de drogas un enigmático hombre de Arroyo Seco

El fundador y presidente del Real Arroyo Seco fue detenido hace 15 días en Barcelona. Un olvido hizo que la policía lo investigara por el contrabando de cocaína a Europa.

Domingo 25 de Marzo de 2012

La historia que tiene a Patricio Daniel Gorosito en una cárcel de Barcelona es la de un olvido desconcertante. A principios de marzo el dependiente de un depósito de carbón de Lisboa encontró dentro de una bolsa que sólo debía tener carbón vegetal 14 kilos de cocaína. El depósito en cuestión es un negocio legal y por eso sus propietarios notificaron el hallazgo a la Policía Judiciaria de Portugal. Alguien se había olvidado unos paquetes que nunca debieron llegar allí.

En los últimos meses de 2011 un grupo de argentinos había empezado a moverse en la zona del puerto español de Vigo averiguando por locaciones para almacenar mercadería de ultramar. Como no era la primera vez que argentinos interesados en galpones cercanos a ese puerto de Galicia terminaban contrabandeando droga, los policías españoles levantaron las orejas. Les pidieron a los dueños de los predios los contactos de esos argentinos, les intervinieron los teléfonos y así empezaron a conocer el plan en marcha.

Los pesquisas supieron que todo lo averiguado se le informaba a una sola persona. Depósitos posibles, movimientos de embarque, empresas navieras, cargas a fletar. Todo sobre logística y movimiento comercial iba a parar al teléfono de Patricio Daniel Gorosito. Eso lo convertía, para los investigadores, en el organizador del proyecto. Pero al cabo de un tiempo el interés del grupo en abrir una ruta entre Buenos Aires y Vigo declinó. Y creyeron encontrar en Portugal una vía de entrada más segura para los cargamentos. Igualmente, lo que quedaba claro a los pesquisas de la ciudad española de Pontevedra del Greco era que el destino final de la cocaína era Barcelona.

Por eso, cuando corrió la noticia de que en el depósito de carbón de Cabanas do Chao (Lisboa) habían aparecido 14 kilos de cocaína, la policía española facilitó a su par portuguesa la información que disponía. El cargamento de cocaína lo habían ingresado los mismos argentinos que descartaron utilizar a Vigo como destino. El líder del grupo, al que le reportaban todos los movimientos, residía en Barcelona. Era el ex presidente de un equipo de fútbol de la ciudad argentina de Arroyo Seco, a 30 kilómetros al sur de Rosario, en la provincia de Santa Fe.

Hacia la luz. Marzo de 2012 quedará en la historia como el mes en que, finalmente, se le halló una explicación al extravagante nivel de gastos e inversiones de un individuo sorprendente. Para decir mejor, el mes en que se la pudo contar con amplitud en la prensa. Una de las mayores astucias de Patricio Gorosito fue saber moverse sin que las autoridades penales de Argentina lo molestaran al punto de impedirle prosperar. En Europa sus contactos no parecen tan eficaces y por ello lo que nunca se supo de él acá se conoció en España.

La compraventa de futbolistas, la adquisición de campos en Santiago del Estero, la construcción de instalaciones magníficas en un predio de 21 hectáreas y su posterior transferencia a Rosario Central es acaso la evidencia de cómo el dinero de la droga se infiltra en la economía formal. La ambición descollante y una ilimitada confianza en sí mismo llevaron a este hombre del humilde barrio Nasurdi de Arroyo Seco, donde nació hace 61 años, a codearse con personeros de los peldaños más altos del fútbol. Sin embargo, las escalas de ese camino eran harto conocidas no solo en su zona de influencia.

Fútbol con trampas. En 2005, merced a una intrepidez sin escollos, Gorosito llevó a su flamante creación, el Club Real Arroyo Seco, a la final del Torneo Argentino A. El partido definitorio era con Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay. Y surgió un problema.

Se descubrió que en el equipo arroyense jugaban seis extranjeros -tres uruguayos y tres brasileños- que no contaban con permiso laboral ni residencia regular en Argentina. En el partido de ida Real Arroyo Seco se impuso por 3 a 0, pero el Consejo Federal de la AFA le dió por ganado el juego a los entrerrianos por 1 a 0 por indebida inclusión de los jugadores. A raudales, los comentaristas de sitios web y foros de simpatizanes acusaban, con la ligereza del anonimato, al club sancionado por estar manejado por un traficante de drogas que usaba al equipo para lavar dinero (http://tinterior.blogcindario.com/2005/05/00355-ultimo-momento-real-arroyo-seco-finalista.html). Los mismos comentarios que inundaban ámbitos penales y periodísticos.

Toda la documentación que permitió empezar a investigar en el país a Gorosito por tres contrabandos de cocaína a Europa provino de España. Fue la Comisaría General de Policía Judiciaria de ese país la que avisó, por las interceptaciones telefónicas, que la organización de argentinos había logrado meter 389 kilos de cocaína en Portugal y que tenía un embarque más importante en el puerto de Buenos Aires. Las escuchas dejaron saber el número de contenedor donde iba la carga de carbón que el 14 de marzo se desbarató en el puerto porteño con 415 kilos de cocaína. Según indicó la revista española Interviu, que difundió la exclusiva, Gorosito estaba preso desde el 8 de este mes.

De Chaco a Europa. La jueza federal de Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, Zunilda Niremperger, recibió la notificación de que la carga de cocaína se embalaba en Quitilipi, en la empresa Carbón del Litoral SRL que figuraba como exportadora. Y que pasaba allí mismo por el control aduanero. Según fuentes de la Policía Nacional de España esa firma consiguió despachar un tercer cargamento de droga que, con el alboroto de lo ocurrido, no fue almacenado en puerto. El buque salió de Buenos Aires, amarró en Santos (Brasil) y pasó por el puerto de Amberes, en Bélgica. Todavía está dando vueltas por el océano.

Además de Gorosito, en la ciudad española de Las Palmas de Gran Canaria fue detenido otro arroyense: Lenoel Zanello, de 34 años, un jugador de beach volley que reside allá hace una década. En tanto, en Portugal están presos Leonardo Prodán, Rolando Di Renzo, Matías Franchetti, Miguel Moreno y Walter González Camaño.

Estos siete argentinos están ligados a la red local investigada por la jueza Niremperger: un socio gerente y un encargado de Carbón del Litoral SRL, dos controladores aduaneros y un despachante de aduana. El primer embarque lanzado por esta compañía llegó a Lisboa el 27 de febrero para la importadora Carbrica Carboes e Madeiras. Las dos empresas habrían sido constituídas para ocultar el contrabando de cocaína. Según la pesquisa policial, la llegada del cargamento fue controlada por el mismo Gorosito.

El 7 de marzo ese cargamento fue transferido a un depósito en Cabanas do Chao. Dos miembros del grupo separaron allí el carbón de la droga y salieron en un auto al que la policía siguió. En el baúl llevaban 26 paquetes. Dentro del galpón encontraron el resto hasta totalizar 389 kilos. Pocos minutos después Gorosito era detenido en Barcelona. Conexiones con la logística y movimientos de los envíos y material registrado en cinco meses de comunicaciones telefónicas le ponen un techo a sus ilusiones de seguir creciendo.

 

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