Cómo actuaba desde internet el violador serial del cordón industrial
Cuatro casillas de correo electrónico con cuatro perfiles diferentes. Esa era la base de operaciones que utilizaba el técnico químico Julio Nicolás C., de 31 años, detenido y acusado de cometer una serie de violaciones a adolescentes en el cordón industrial y en Rosario.

Sábado 13 de Junio de 2009

Cuatro casillas de correo electrónico con cuatro perfiles diferentes. Esa era la base de operaciones que utilizaba el técnico químico Julio Nicolás C., de 31 años, detenido y acusado de cometer una serie de violaciones a adolescentes en el cordón industrial y en Rosario.

En una de las direcciones de mail se hacía pasar por una joven adolescente y así contactaba a jovencitas de su misma edad. Luego de un tiempo, al ganar confianza, obtenía datos íntimos de las víctimas y buscaba la forma de establecer contacto personal con ellas.

En otra casilla se presentaba como un joven muchacho; en una tercera como un hombre adulto, de unos 30 años; y en una última de las fachadas se mostraba como una persona de unos 50 ó 60 años.

De esas forma, Julio Nicolás S. podía obtener información sobre sus probables víctimas y representar el papel que mejor le cabía para ganarse la confianza de las jóvenes, en su mayoría menores de entre 13 y 17 años. "Llegado el caso, y si detectaba que la muchacha del otro lado decía tener algún problema de salud, se hacía pasar por médico", dijo un vocero policial.

Esos son algunos datos que surgieron de una pericia informática realizada por especialistas de la Unidad Regional XVII sobre las casillas de correo que utilizaba Julio Nicolás C., detenido a mediados de mayo y acusado de violar a menores en el cordón industrial (4 hechos concretados y tres tentaivas) y también en Rosario (6 casos cometidos y 5 tentativas).

En el cíber. El imputado, que hasta el día de su detención vivía con sus padres en una coqueta casa del barrio Celulosa y tenía una imagen intachable como profesional, tanto en la fábrica en la que trabajaba como en su carácter de profesor particular de física y química, tenía computadora en su casa pero no contaba allí con internet.

Para chatear con sus futuras víctimas o enviarles mails se dirigía a un cíber de avenida San Lorenzo al 300, en Bermúdez. Ese local fue inspeccionado el jueves por la policía y clausurado porque no contaba con los filtros para pornografía.

Desde ese comercio, según estableció el informe técnico de los peritos de la UR XVII al que accedió LaCapital, Julio Nicolás C. intercambiaba mensajes con sus víctimas, pero también se conectaba con redes de pedofilia de Venezuela, Chile, Brasil, México, Estados Unidos y Colombia. Al respecto, desde sus cuentas de Hotmail o Facebook se detectaron 65 contactos con los que habría intercambiado fotos, algunas de ellas caseras, de chicas de 3 a 10 años desnudas. El peritaje, sin embargo, no pudo establecer si entre ese material "exportado" había imágenes de sus víctimas, a las que siempre fotografiaba con su teléfono celular según confiaron las chicas al declarar.

En ese orden, los investigadores hallaron en las casillas de correo del hombre acusado fotos de chicas de entre 3 y 8 años que fueron secuestradas y remitidas a la organización Missing Childrens para que sean cotejadas y así chequear si alguna de esas menores figuran como fugadas de hogar o con pedido de búsqueda por rapto o secuestro.

Otro dato interesante que revelaron los movimientos de mails fueron las extorsiones. "Con el correo en que se presentaba como una joven mujer entablaba conversación con sus víctimas. Luego de un tiempo, y tratando de lograr su confianza, obtenía datos íntimos de las chicas. Y por intermedio de otro correo (esta vez como varón), las extorsionaba", contó a este diario una fuente de la investigación. Y agregó: "En cambio, cuando detectaba que una joven tenía algún problema de salud o algo por el estilo, ahí entraba en juego el correo del adulto, haciéndose pasar por médico o lo que fuera, a fin de concretar una cita y luego abusar de ellas".

Otro de los perfiles, el del muchacho de 30 años, convocaba a sus víctimas (en este caso de Rosario) ofreciéndoles trabajo. Pedía chicas de 13 a 18 años para hacer desnudos en agencias de modelos, trabajos domésticos, atender un cíber o relaciones públicas de algún boliche.

También se hallaron ofrecimientos por parte del acusado de videos y fotos a sitios porno en la web. "Nunca obtuvo respuestas de esas páginas, pero en los mensajes hacía constar que podría mandar dos filmaciones caseras por mes. Creemos que su idea era seguir produciendo ese tipo de material y continuar con las agresiones para poder cumplir con estas páginas", agregó un pesquisa.