Martes 28 de Diciembre de 2010
La República Argentina termina el año convertida en un gran país indefenso, a merced de quién quiera tomar posesión de él. La labor de desmantelamiento de todo el sistema defensivo se hizo en casi seis años con la ex ministra de Defensa Nilda Garré. Somos el único gran país del planeta que tiene Fuerzas Armadas desarmadas. Estamos al mismo nivel defensivo que los Estados Federados de Micronesia, las islas Marshall, islas Salomón o Kiribati, entre otros. La única diferencia que todos los anteriores son microestados, o pequeños países, en cambio la Argentina es uno de los estados más grandes del mundo con 2.780.000 kilómetros cuadrados que la ubican octava en el mundo por su extensión, y el segundo en América latina. Es el único de los grandes países del mundo que está desarmado. Un estudio del Banco Mundial refirió que la Argentina es el país que menos dinero gasta en defensa en toda América del Sur desde el año 2005. Se ubica en el puesto número 26, de los más indefensos del mundo. Como un dato curioso, el Congo y Nepal gastan más en defensa que Argentina. El motivo del desarme es bien claro. Dejar el camino libre para que el poder extranjero pueda no sólo extraer a través de sus empresas los recursos naturales, como ya lo está haciendo, sino que se debe evitar que cualquier gobierno o grupo político intente evitar el saqueo y o recuperar tierras ocupadas. Una Argentina indefensa es susceptible de perder sus más preciados territorios y recursos, quedando fuera de su alcance la defensa de su Antártida, de su gran y extenso Mar Argentino. Ahora, como ministra de Seguridad le toca desmantelar a la policía. A partir del 2011 los policías se presentarán con las manos limpias ante posibles delincuentes. Una verdadera vergüenza para los 40 millones de argentinos, vivir en un país a merced de cualquier aventurero que quiera invadirlo y sin policías que puedan defender al indefenso ciudadano.
Alberto Seoane, albertoseoane@yahoo.com.ar