Circulación de monedas o superstición
Hace unos días vino a mi kiosco una vecina y clienta a cambiarme unas moneditas de 5, 10 y 25 por una de 50 centavos. "Es para una cadena, no es que si no la seguís te viene una desgracia, pero yo la sigo", dijo.

Jueves 03 de Mayo de 2012

Hace unos días vino a mi kiosco una vecina y clienta a cambiarme unas moneditas de 5, 10 y 25 por una de 50 centavos. "Es para una cadena, no es que si no la seguís te viene una desgracia, pero yo la sigo", dijo. "Tenés que poner siete monedas en una maceta o donde tengas algo de tierra, y las sacás dentro de un mes, en la próxima luna nueva". No sé estadísticamente cuántas monedas hay circulando en el país, ni cuántas personas acatan la superstición, pero pienso que todas las monedas argentinas vigentes son, como los billetes, necesarias para todos, para comprar productos o servicios, para mantener en movimiento el intercambio, el "chiquitaje más chiquito". Esta superstición opera como placa de colesterol, obstruyendo la saludable circulación de la sangre en el cuerpo vivo. Respeto las creencias que nos respetan, que no interfieren en nuestra conducta social. Pero no puedo respetar como creencia una cadena que desmoviliza el dinero, que restringe la circulación, que dificulta no sólo el trabajo de comerciantes o colectiveros, sino de toda la comunidad. La circulación de moneda es ley, no puede subsumirse la monedita a objeto ritual, a "yo quiero tener suerte". La "suerte" de una persona o el temor al "castigo divino" por romper esa cadena no puede estar por encima de la necesidad o ley de todos. En estos tiempos en que tal bando le pide uso de razón a la oposición, y el otro bando le pide uso de razón a la presidente, será bueno volver la vista sobre uno mismo, sobre cada uno, porque cada uno puede decidir ser una medida de la ley, de la razón en pequeño en este caso, o un eslabón inconsciente de las cadenas de psicopatología que siguen asfixiando la convivencia civil cotidiana.

Rubén Vedovaldi,
DNI. 8.375.155