•• Eran cita obligada de la gente, que guardaba sus mejores pilchas para asistir a la función. Sus historias de westerns, gangsters, muchachitos que propinaban trompadas sin apenas despeinarse, sus amores prohibidos y besos censurados eran comidilla después del matiné. Allí confluían las familias, los chicos en pantalones cortos pero con zapatos y corbata, la gente alborotada esperando que se apagara la luz y, finalmente, la magia. Inmortalizados en películas memorables como "Cinema Paradiso" y en canciones exquisitas como "Los fantasmas del Roxi", los cines de pueblo también vivieron en Santa Fe su época de esplendor y ocaso. Pero siguieron formando parte del imaginario y del recuerdo colectivo. Porque fueron mucho más que salas; fueron un lugar de reunión donde la gente vivía las mismas emociones frente a la pantalla. Y vale la pena recordarlos. Señores y señoras, tomen asiento que empieza la función.































