Martes 06 de Octubre de 2009
Cinco hombres que integraban una banda de narcotraficantes desbaratada en mayo pasado en el
departamento San Javier, desde donde exportaban cocaína con destino a Italia, fueron procesados por
el juez federal subrogante de Reconquista, Eduardo Valiente, bajo la imputación de tenencia,
comercialización y exportación de estupefacientes.
La medida alcanzó al colombiano Fabián Antonio Marín Hernández, de 44
años; los salteños Sergio Rafael Velarde, de 32, y Santos Ediberto Bamba, de 35; el neuquino David
Gustavo Sagardoy, de 41; y el camionero Roberto Carlos Rodríguez Luna, Cabrito, de 30 años.
El operativo que deparó en la detención de los ahora procesados se
inició en abril cuando agentes de la Policía de Finanzas de Italia descubrieron en el puerto de
Nápoles 250 kilos de cocaína que habían llegado desde el puerto de Buenos Aires ocultos dentro de
un tronco ahuecado de palo borracho. En el marco de la pesquisa, los investigadores apresaron en
aquel país al empresario Arturo Luglietto.
La pista. Al declarar ante los pesquisas itálicos, Luglietto dio pistas
sobre el origen de la droga y un mes después los investigadores llegaron a Santa Fe e
intercambiaron información con los agentes de la Dirección de Control y Prevención de Adicciones al
mando del comisario Hugo Tognoli.
Así, el 8 de mayo la policía desplegó el operativo que permitió la
detención de cuatro de los cinco procesados. Fue la noche de aquel día, en una finca semiderruida
que se levanta a la vera de la ruta provincial número 1, en el paraje Colonia Francesa, 3
kilómetros al sur de la ciudad de San Javier, donde fueron apresados Marín Hernández, Velarde,
Bamba y Sagardoy. Además, se secuestraron 88 panes de cocaína de máxima pureza que estaban siendo
acondicionados para un nuevo embarque hacia Italia. En tanto, un mes después, fue apresado en la
ciudad bonaerense de Avellaneda el camionero Rodríguez Luna, quien había transportado el tronco
ahuecado de palo borracho con la droga hasta el puerto porteño.
Tras las cinco detenciones, el juez Valiente recogió suficientes pruebas
para dictar los procesamientos por “tenencia de estupefacientes con fines de
comercialización, agravado por la intervención de tres o más personas organizadas para ello”,
delitos que prevéen penas de 6 a 20 años de prisión. Además, el magistrado trabó embargos a cada
uno de los imputados por 500 mil pesos.
La resolución fue apelada por el ex juez Virgilio Palud, defensor del
colombiano Marín Hernández, que planteó la nulidad al entender que “no se le dio intervención
al cónsul colombiano y no hubo testigos” en el procedimiento de detención y secuestro de
drogas en la finca de San Javier.