Martes 12 de Abril de 2011
Ya hace un mes del lamentable cierre del Teatro Nacional Rosario, algo que para muchos parece indiferente. Algunos medios dijeron que se iba a recuperar, como si el Estado entendiese algo de cultura. La realidad es que está bien muerto. Yo me pregunto ahora qué sería de Buenos Aires si se borrara la calle Corrientes con sus teatros, o qué pasaría con Villa Carlos Paz si desapareciesen sus salas o en Mar del Plata. ¿Rosario en qué se diferencia de estas ciudades? En su identidad cultural, irónicamente dicen que Rosario es semillero de grandes figuras, pero figuras que triunfan en otra parte porque acá no tienen difusión y ahora tampoco sala. Los artistas locales hemos perdido una vidriera para mostrar lo que hacemos estratégicamente ubicada y regenteada por Julio Belando, que además nos dio la oportunidad de pisar ese escenario, y no solamente destinarlo a elencos porteños. Y los políticos que se llenan la boca de tontos eslogans, ¿qué hacen a todo esto? Ellos dicen "vamos por Rosario", "La vida por Rosario" y tantas frases fotocopiadas de sí mismas y que no dicen nada. ¿Qué opinan al respecto de esta pérdida? Y los artistas devenidos en políticos, integrantes de la Secretaría de Cultura ¿qué opinan? Silencio. Nadie hace ni dice nada y ¿cuál es el resultado? La falta de identidad cultural de nuestra ciudad. ¿Ustedes se pensaban que con el Monumento a la Bandera, el parque Independencia y la estatua del Negro Olmedo alcanzaba? No, acá hay artistas que si ustedes le dieran espacio y no permitieran que cierren salas por caprichos políticos se podrían mostrar, y finalmente el turismo reconocería a Rosario por una veta muy importante de la cultura como es el teatro. Rosario está muy linda, no lo niego, pero le falta neón, y nuestros queridos políticos que deberían disertar en las plazas o en las villas deberían dejar estas salas para los que hacemos teatro, porque lo nuestro, a pesar de ser ficción, es real, lo de ellos cae siempre en la duda primero y en la nada después. El Teatro Nacional Rosario murió, lo mató el accionar político y la indiferencia del Estado a la cultura. Es algo más que le debemos a la clase política, que sólo piensa en su beneficio personal y no en el bien común. Es más, quizás muchos de ellos que miran tanto a Rosario se enteren de esta pérdida recién ahora por esta carta.
Claudio Rímoli, DNI. 18.043.572