Edición Impresa

Científicos rosarinos aconsejan usar abundantes cremas con filtros solares

Domingo 25 de Enero de 2009

Científicos del Instituto de Física Rosario y médicos del servicio de Dermatología del Hospital Carrasco analizaron la incidencia de los rayos ultravioletas (UV) en las distintas partes del cuerpo. Según las mediciones, aconsejaron duplicar al menos la aplicación de cremas y filtros protectores solares en las zonas más expuestas del cuerpo como medida para disminuir la incidencia de cáncer de piel y otras enfermedades ocasionadas por la gran exposición al sol.

El estudio se efectuó en las playas rosarinas en las horas centrales del día. Los resultados permiten a los médicos indicar una protección más precisa para cada persona.

El trabajo, premiado en el XXI Congreso Mundial de Dermatología, cambió la forma de calcular la actuación de los rayos UV en la piel. "Hasta el momento se hacían mediciones con elementos fijos, en un solo lugar, y así se obtenía la acción de la radiación UV", explicó Rubén Piacentini, responsable del equipo de investigación.

Este dato suma un elemento fundamental para prevenir el cáncer de piel. El jefe del servicio de Dermatología del Hospital Carrasco, Aníbal Maciá, fue rotundo: "La radiación UV es responsable de lesiones inmediatas o agudas (quemadura solar) y tardías o crónicas (fotoenvejecimiento y cáncer de piel). Estas últimas son un fenómeno biológico acumulativo e irreversible".

El médico subrayó que "la radiación UV es un carcinógeno completo", es decir, un factor iniciador y promotor de la aparición de diversos tipos de cáncer de piel.

La investigación científica aportará un dato no menor para prevenir el número de tumores malignos en la raza blanca, que aumentaron significativamente en las últimas décadas.

"El daño solar es consecuencia de la excesiva exposición al sol, y la prevención es posible y fácil, en la medida de la toma de conciencia de los riesgos", apuntó el médico esperando que se produzca un cambio en la mentalidad con respecto al concepto de bronceado saludable, y la puesta en práctica de medidas de protección desde la primera infancia.

En la playa. En el trabajo de investigación también colaboraron las facultades de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR, la de Medicina, la Regional Concepción del Uruguay y la Universidad Tecnológica Nacional.

Los científicos estudiaron cómo se expone la gente al sol. Vieron que cuanto mayor es la cantidad de gente en la playa, son más los que están parados, en cambio cuando hay más espacio, son más los que están recostados. Esto permite determinar las zonas del cuerpo con mayor exposición al sol en determinados horarios.

Según cada postura, se calcularon los lugares en dónde inciden los rayos UV, causales directos del cáncer de piel. Y cuáles son las zonas del cuerpo más vulnerables. En este sentido, Piacentini enumeró: "La pera, la parte superior de la cabeza, los hombros, arriba de la nariz, el empeine, las orejas y los hombros", en el caso de que la persona esté de pie. Cuando está recostada, las zonas se desplazan por todo el cuerpo, salvo en los costados.

Esta medición detallada, realizada por los científicos, permitirá a los médicos aconsejar qué producto utilizar en cada parte del cuerpo. "La idea es duplicar o triplicar la protección en algunos momentos y, en cambio, usar menos en otros", aclaró el científico.

A su vez, los médicos deberán tener en cuenta en qué horarios y durante cuánto tiempo las personas se exponen al sol. A modo de ejemplo, Piacentini comentó que "hay quienes sólo van a correr cuando sale o se pone el sol. En ese caso no hace falta llenarse de cremas, porque la incidencia solar es baja". Y recomendó "siempre recurrir al dermatólogo.

La fórmula. Una estrategia facil para medir la incidencia de los rayos UV que no falla y es accesible a todos es: "sombra del cuerpo corta, riesgo alto; sombra larga riesgo corto", describió Piacentini. Si la sombra que se proyecta es corta (es en las horas centrales del mediodía) el riesgo de quemaduras es alto. En cambio, si la sombra es más grande que la altura del cuerpo, el riesgo es moderado o bajo, porque la atmósfera genera protección.

Los médicos del Carrasco, en tanto, subrayaron que "el bronceado que resulta de la exposición solar, es un mecanismo de defensa de la piel para tratar de amortiguar el daño ante nuevas exposiciones".

El buen sol. No siempre la exposición solar es "mala". Por el contrario, puede ser muy buena para la favorecer la generación de vitamina D en la piel. "Esa es la única respuesta cutánea a la radiación solar, identificada como beneficiosa para la salud", subrayó el médico.

La vitamina D regula el metabolismo del calcio facilitando su absorción intestinal. Su forma activa es necesaria para la salud de huesos y músculos.

Las estimaciones indican que para una persona de piel blanca, una exposición solar cercana al mediodía de 10 a 15 minutos, unas 2 ó 3 veces por semana, es la adecuada para satisfacer los requerimientos de vitamina D.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS