Martes 18 de Agosto de 2015
Cinco días después de que una enorme explosión en la ciudad portuaria de Tianjín dejó 114 muertos y 70 personas desaparecidas, el gobierno de Beijing ordenó una revisión de seguridad en lugares de trabajo para corregir cualquier anomalía.
El Ministerio de Industrias y Tecnología de la Información lamentó la frecuencia de incidentes mortales en sitios de trabajo y ayer exigió una rigurosa inspección nacional de todos los riesgos de seguridad.
"Debemos investigar rigurosamente y hacer a alguien responsable", dijo el primer ministro Li Keqiang. "Debemos darles una respuesta a las familias de las víctimas, una respuesta a los habitantes de Beijing, una respuesta a todos los chinos y una respuesta para la historia".
Molestos por la negligencia gubernamental, unas 100 personas con viviendas dañadas en las grandes explosiones se congregaron ayer para protestar y reclamar una indemnización.
Las explosiones del miércoles comenzaron en un almacén para materiales peligrosos donde había 700 toneladas de cianuro de sodio -una sustancia tóxica que puede producir sustancias combustibles al contacto con el agua-, una cantidad que violaba las normas de seguridad.