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China elimina los campos de trabajo y flexibiliza la política de hijo único

Histórico giro de Partido Comunista chino gobernante. Ahora se permitirá a las parejas tener un segundo vástago. Se reducirá el número de crímenes punibles a la pena de muerte.

Sábado 16 de Noviembre de 2013

El nuevo líder de China, Xi Jinping, sorprendió ayer al anunciar la abolición de los campos de trabajo y dar el pistoletazo de salida a una lenta flexibilización de la política familiar de un hijo. Ambas reformas eran reclamadas desde hace tiempo y han obtenido de forma espontánea la aprobación tanto en China como en el resto del mundo. Sin embargo los expertos advierten que con estas medidas no se pone fin a los abusos e injusticias con la imposición de una estricta política familiar. Además, el anuncio de la abolición de la "reeducación a través del trabajo" arroja todavía muchos interrogantes. El régimen comunista además reducirá el número de crímenes punibles con la pena de muerte de manera paulatina.

Los planes, anunciados en la agencia oficial Xinhua tras el tercer plenario del Partido Comunista Chino que culminó el martes, son una reacción tanto al creciente descontento en la población sobre las injusticias en estos campos, como una forma también de acallar las críticas internacionales. No hay nada que se cuestione más de China que estos centros.

Criminales, alborotadores o críticos del régimen comunista pueden pasar hasta cuatro años en un campo de trabajo sin un proceso judicial previo y sin consultar a un abogado. Por simple decisión policial, este sistema permite enviar a campos de trabajo sin pasar por tribunales. El sistema creado en 1957 por el fundador de la China comunista, Mao Zedong, se denominó, "Laojiao" en chino, "reeducación a través del trabajo". Y en muchas ocasiones se trata de una cuestión de codicia, pues es muy frecuente encontrar campos en los que se trabajan diez horas al día, siete días a la semana. Y también se registran abusos graves. Hasta la fecha nadie sabe cuántos miembros de la secta Falun Gong han muerto en estos centros.

La decisión del gobierno de abolir los campos de trabajo se produce después de las publicitadas sentencias de Tang Hui, una mujer de 40 años enviada a un campo de trabajo en la provincia de Hunan el año pasado tras haber demandado a la Justicia por una violación a su hija, y de Ren Jianyu, un funcionario de un pueblo condenado en la ciudad de Chongqing. China contaría con 350 campos de trabajo en todo su territorio, con una capacidad para 160.000 reclusos.

China también flexibilizará su política de planificación familiar a nivel nacional lanzada en 1979, lo que permitirá a millones de parejas tener dos hijos, la modificación más significativa a la norma de "hijo único" que lleva casi tres décadas de vigencia. Las parejas en las que uno de los padres es hijo único ahora podrán tener un segundo descendiente, según uno de los puntos destacados de las reformas anunciadas tres días después de que el Partido Comunista que gobierna China concluyera un encuentro en el que delineó políticas para la próxima década.

Arcaico y dañino. A las autoridades chinas les preocupa que los controles estrictos estén minando el crecimiento económico y contribuyendo a un envejecimiento poblacional rápido, que el país no tendría cómo respaldar financieramente. Un número cada vez mayor de expertos ha instado desde hace tiempo al gobierno a reformar esta política, introducida a fines de la década de 1970 para evitar un crecimiento poblacional exponencial fuera de control, y que actualmente es considerada por muchos como arcaica y dañina para la economía. Wang Guangzhou, experto en demografía de la gubernamental Academia China de Ciencias Sociales, estimó que la nueva política afectaría a 30 millones de mujeres en edad reproductiva, en un país con casi 1.400 millones de habitantes.

Aunque es conocida internacionalmente como la política de hijo único, las reglas chinas que gobiernan la planificación familiar son más complejas. Bajo la normativa actual, las parejas de zonas urbanas de China tienen permitido un segundo hijo cuando ambos padres carecen de hermanos, mientras que las parejas que viven en áreas rurales pueden tener dos hijos si la primogénita es niña. Hay otras numerosas excepciones, como reglas menos estrictas para las minorías étnicas. Cualquier pareja que viole la norma debe pagar grandes multas. La política de hijo único cubre al 63 por ciento de la población del país y Pekín asegura que ha evitado 400 millones de nacimientos desde 1980.

Muchos analistas señalan que la norma de un solo hijo ha achicado la fuerza laboral de China y perjudicado el crecimiento económico. Por primera vez en décadas, la población económicamente activa se redujo en 2012 y China podría ser el primer país en el mundo en envejecer antes de volverse rico.

Numerosos estudios han demostrado los efectos perjudiciales de la política de hijo único. La fuerza laboral china, actualmente en alrededor de 930 millones de personas, comenzará a mermar en 2025 a una tasa de unos 10 millones por año, muestran las proyecciones. En tanto, la población envejecida alcanzará los 360 millones en 2030, desde 200 millones hoy en día. Otra consecuencia de la norma es la inclinación social por un género. Como la mayoría de las naciones asiáticas, China tiene una tendencia tradicional por los hijos varones. Muchas familias abortan los fetos femeninos o abandonan a las bebés para asegurarse que su único hijo sea un niño. Según estadísticas, nacen alrededor de 118 varones por cada 100 niñas.

 

Vientos de cambio. China también detalló ayer las reformas previstas en los próximos años para reducir el control del Estado sobre la segunda economía mundial. Entre los planes desvelados en el documento figura un aumento de los dividendos que las compañías públicas pagan al gobierno y también un incremento del papel de las compañías privadas en la economía. Para 2020, el gobierno requerirá el 30 por ciento de los beneficios obtenidos por las empresas de capital público, para alimentar mejor los fondos de seguridad social. Actualmente, las 113 mayores empresas públicas, bajo control directo del gobierno central, suelen pagar en dividendos al Ejecutivo entre un 5 y un 20 por ciento de sus ganancias. China también permitirá que empresas con capital privado adquieran participaciones en proyectos financiados por el gobierno y que se creen pequeños bancos privados. También promoverá la liberalización de sus tasas de interés y la convertibilidad de la divisa nacional, el yuan.

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