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"Chile no negociará su estilo de juego", aseguró Jorge Sampaoli

Ni la presencia de Jorge Sampaoli altera el ambiente de retiro espiritual que se respira en Casilda. La soledad pueblerina que rodea a esta ciudad invita a disfrutar de esas charlas que se...

Viernes 03 de Enero de 2014

Ni la presencia de Jorge Sampaoli altera el ambiente de retiro espiritual que se respira en Casilda. La soledad pueblerina que rodea a esta ciudad invita a disfrutar de esas charlas que se dan entre periodista y protagonista sin la dictadura del reloj. El día empieza a despabilarse y el Zurdo acaba de cumplir con el ritual impostergable cada vez que vuelve a su pago chico para reencontrarse con familiares y amigos de toda la vida: la infaltable rueda de café en el tradicional bar "Sarmiento", ubicado en la zona céntrica casildense. Ahí el técnico de la selección chilena se olvida de todo. Ahí lo acompaña una imagen menos contracturada que la que recorrió el mundo cuando se lo vio hablando con Vicente del Bosque y Felipe Scolari durante la ceremonia del sorteo de la Copa del Mundo 2014 realizada en Costa de Sauipe en diciembre pasado.

Igual, este tiempo con sus seres queridos para pasar la Nochebuena y la Navidad no es suficiente para que Sampaoli le encuentre el gustito al reposo. Entre sueños ya se le mezclan imágenes, rivales y partidos sobre el grupo que le tocó a Chile junto a España, Holanda y Australia en Brasil 2014. El espíritu tacticista del Zurdo no descansa nunca. Enseguida se entusiasma en el mano a mano con Ovación. No necesita ni entrar en calor. Tampoco busca complacer con lo que dice. Simplemente le huye al exitismo. Es que por más que su selección esté en boca de todos para ser una de las revelaciones del Mundial, él prefiere espantar a esos inquilinos que se pueden camuflar en el triunfalismo.

—¿Cómo definís la zona que le tocó?

—Nos tocó un grupo bravísimo. Es muy difícil que España y Holanda, los dos finalistas en el Mundial 2010, queden eliminados en la primera fase de un Mundial con dos entrenadores con la categoría de Vicente Del Bosque y Louis van Gaal.

—¿Cómo se equipara esa diferencia futbolística que hoy existe entre Chile con España y Holanda?

—Es muy difícil porque la referencia que dan los mundiales es que los candidatos a ganarlos son siempre los mismos. La única forma que tiene Chile para acortar las diferencias que existen es ser competitivo.

—¿Se verá a un Chile adaptado al esquema rival o el sistema de juego es innegociable?

—La idea es ser protagonista en el Mundial. Chile no negociará su estilo. Si el equipo comulga con la espera, realmente estos rivales serán inaccesibles. No hay ninguna posibilidad de que Chile no tome las riendas del partido. Contra España tenemos que equiparar la posesión de la pelota. Ante Holanda debemos neuralizar la transición porque es un equipo muy vertical. Mientras que Australia se distingue por la solidez defensiva, donde tendremos que superar barreras de muchos jugadores detrás de la línea de la pelota. No hay lugar para modificar nuestro estilo.

—¿Se puede trazar un pararelismo entre la euforia que existe alrededor de esta selección chilena y la que despertó en su momento Colombia en la previa a EEUU 94?

—No me gustaría entrar en ese tipo de comparaciones, pero lo que sí estoy en condiciones de asegurar es que nuestra suerte en el Mundial dependerá mucho de lo que hagamos en la primera etapa, que para mí es la más compleja. Si en la fase de grupos no ganás un partido, estás prácticamente eliminado. Mis jugadores saben que si pasamos el primer filtro, en el uno contra uno, tenemos chances de dejar afuera a cualquiera.

—¿Te generó dudas el sorteo?

—Estando ahí no vi nada raro. Lo que declaré cuando me preguntaron es que en la vida el ser humano es cada vez menos confiable. Si yo quiero imaginar que fui perjudicado con la zona que le tocó a Chile, estoy en todo mi derecho a pensar eso. Lo que no tengo son pruebas para invalidar lo que ocurrió en el sorteo. Nunca dije que estuviera arreglado.

—¿Cómo hacés para que el jugador chileno, quien no está acostumbrado a llegar a un Mundial con presión, no se contagie de la euforia que generó en la gente esta selección?

—La idea es que ese estímulo que hoy siente el jugador chileno de que puede jugar de igual a igual contra cualquiera, se internalice en la ejecución de lo que haga dentro de una cancha. El grupo debe estar convencido de que colectivamente puede estar a la altura de selecciones que son superiores por historia y nivel individual. El argumento que tengo para creer en mis jugadores son los puntos que sacaron durante la eliminatoria y en las actuaciones que tuvieron en los amistosos contra España, Inglaterra o Brasil. Esta selección generó una adhesión desmedida a una idea. Si se respeta eso vamos a ser competitivos.

—¿Le puede jugar una mala pasada en el Mundial que todos digan que Chile será una de las grandes revelaciones?

—Si ocurre eso es porque el equipo no respetó una idea. Si creemos que para convertirnos en una de las selecciones revelaciones del Mundial tenemos que depender de nuestras individualidades, estaríamos equivocando el camino. Nuestras chances sólo están intactas si nos hacemos fuertes colectivamente porque en lo individual no podemos competir con Brasil, Alemania, Argentina, España o Italia. Tenemos jugadores que hoy muestran un gran nivel en equipos importantes de Europa como Arturo Vidal en Juventus, Alexis Sánchez en Barcelona o Medel en Cardiff City en Inglaterra. El resto de la base del equipo alterna. Muchos no tienen continuidad.

—¿La gente te hace sentir la presión de que tenés que superar los octavos de final?

—La gente cayó un poco a tierra después que conoció a los rivales que vamos a enfrentar en el Grupo B. Antes de conocerse el sorteo había un exitismo que para mí era totalmente desmedido. Esa euforia salía de la lógica. No tenía ninguna correspondencia con la realidad más allá de los méritos valorables de esta selección. Cuando uno se aparta de los parámetros de la lógica, se confunde. El hincha chileno debe tener claro que, más allá de que el equipo cumplió una gran eliminatoria, la realidad indica que en un Mundial te probás contra los mejores. Le ganamos a Inglaterra en Wembley y a los cuatro días jugamos contra Brasil y no nos pudimos recuperar de lo que había sido un triunfo histórico contra una selección como Inglaterra. Con esto quiero remarcar que la intensidad con la que juega este equipo chileno hay que sostenerla en un Mundial, donde enfrentás cada cuatro o cinco días a los mejores.

—¿Chile puede ser campeón del mundo?

—Lo nuestro es estar a la altura de lo que despertó este equipo durante la eliminatoria y en los amistosos. Imaginar que vamos a ganar un Mundial es una irresponsabilidad. Eso sí, Chile no debe ganar de cualquier forma. No me quedaría tranquilo si el equipo clasifica en la zona o le gana a un rival jugando de una manera que no fue la premeditada.

—¿Y Argentina es más candidata por historia que por funcionamiento futbolístico?

—Argentina siempre es candidata, y mucho más ahora que tiene al mejor jugador del mundo. Le tocó un grupo y un itinerario que para mí le permitirán llegar sin mayores trabas hasta las semifinales.

—¿Te preocupan las reiteradas lesiones de Messi a meses del Mundial?

—Tiene que preocupar porque habitualmente no se lesionaba. El cuerpo empezó a avisar y eso genera incertidumbre. Jugar con Messi un Mundial es tener a un jugador que te resuelve todo sin necesidad de un soporte colectivo.

—¿Lo conveniente es que dosifique su participación en Barcelona?

—Sabella eso ya lo tiene previsto y hablado con él y con Martino. Estará más cerca de Leo, le preguntará cómo se siente o estará en contacto con Martino, que es el técnico que lo tendrá en el día a día.

—¿Este debe ser el Mundial de Messi?

—Sin dudas, Messi necesita un gran Mundial.

—¿Vas a dirigir en algún momento de tu carrera a Newell's?

—Ojalá, tuve la chance de hablar con el presidente Guillermo Lorente y me encantó lo que me dijo del proyecto deportivo que tiene. Es algo que lo tengo como una cuenta pendiente en mi carrera. Sería una manera de volver a estar en un club al que quiero mucho y donde no tuve la posibilidad de debutar como jugador profesional porque me lesioné. Estaría cerca de Casilda, mi ciudad, donde está mi familia y a la vez sería un sueño para mi ayudante Sebastián Becaccece, que es rosarino y fanático de Newell's.

—¿Estuviste alguna vez cerca?

—Cuando hablé con Lorente estaba contractualmente ligado a la U de Chile. Siento el reconocimiento de los dirigentes hacia mi trabajo y lo agradezco de corazón. Me encantaría dirigir a Newell's. La pasión y el entorno que generan su gente es algo único. Newell's tiene todo para que me sienta pleno sentado en el banco. Ojalá que los dirigentes tengan la ilusión de contratarme alguna vez.

—¿Te gustó cómo jugó el equipo que salió campeón con Martino?

—Sí, marcó una diferencia muy grande con el resto. Cuando uno lo veía jugar disfrutaba. Fue el que más se acercó al sentimiento de lo que piensa el hincha argentino del fútbol.

—¿Cómo ves el momento que está viviendo el Tata en Barcelona?

—El Tata está subido a un escenario muy difícil y es técnico de un club que no admite que no se juegue de otra manera a la que ellos creen que es la conveniente. Tuve la oportunidad de estar en Barcelona conviviendo con lo que pasa en ese club y ahí te das cuenta de que es un mundo aparte. Es complejo para un entrenador imponer un estilo en una institución tan estructurada y en la que todo funciona perfectamente. Encima viene de un ciclo con Guardiola y luego con Vilanova que es considerado el mejor de la historia del club. El Tata es inteligente y perceptivo, pero le costará convencer a la prensa, a la gente y al mundo Barcelona.

—¿Notás que está sufriendo más que disfrutando del cargo?

—No hablé con él y no sé lo que piensa. Lo que sí veo es que cada partido es un examen para él y no sé hasta qué punto te ayuda vivir de esa manera por más que estés en un club como Barcelona. Igual, Martino tiene la inteligencia para manejar todas las situaciones que se le presentan en Barcelona. Yo veía a un Martino más feliz en Newell's que en Barcelona. Es una percepción mía. De lo que no hay dudas es que en España siempre le están buscando algo. Cuando gana, el equipo no tuvo posesión y cuando pierde, no hizo nada bien. El análisis es injusto todo el tiempo.

—¿Le pasa eso porque le tocó asumir en la era del posguardiolismo?

—Es complicadísimo ser el sucesor de Guardiola. El Tata sucede al técnico que formó al equipo más importante de la historia. Cómo hacés para conformar. No hay posibilidad de ganar una comparación. Estos jugadores resuelven partidos con la memoria del proceso anterior, aunque eso no significa que Martino aún no le haya dado su impronta. Es un tema de tiempo, a la larga o a la corta, en Barcelona se verá la mano inteligente de Martino.

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