Chile: cerradas alamedas
En su postrer discurso, mientras resistía arma en mano al fascismo, Salvador Allende decía que "más temprano que tarde volverían a abrirse las alamedas por las que transitarían los hombres libres para hacer una sociedad mejor".

Domingo 24 de Enero de 2010

En su postrer discurso, mientras resistía arma en mano al fascismo, Salvador Allende decía que "más temprano que tarde volverían a abrirse las alamedas por las que transitarían los hombres libres para hacer una sociedad mejor". Ha transcurrido mucho tiempo desde entonces. Décadas de férrea dictadura militar, secuestros, torturas y desapariciones forzadas de personas que permanecen impunes en otras cosas gracias a la claudicación pactista de las elite políticas. El legado del tirano Pinochet, sanguinario y simulador, sembró la semilla del egoísmo. No sólo supo destruir la trama de solidaridades básicas, sino implantar el miedo y la indiferencia desarticulando la sociedad. Los veinte años de gobierno de la concertación socialcristiana y socialdemócrata no alteraron en lo esencial, los fundamentos de la colosal brecha entre ricos y pobres. Además hasta brindaron el patético espectáculo de la saña represiva contra los estudiantes y los indígenas. Ahora Piñera, un claro exponente del neoliberalismo, se encarama en el trono de la mano del sufragio popular. Toda una paradoja en pleno siglo XXI: no sólo no se abrieron las alamedas en Santiago, al otro lado de Los Andes, sino que un magnate que se jactará a sus anchas de sus transacciones que incluyen la vida de millones que continuarán padeciendo el escarnio.

Antonio Moldes

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