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Chávez se niega a aceptar un debate televisivo con Capriles

El candidato opositor podría llevar al presidente a discutir sobre la inseguridad, los apagones o la inflación. Acostumbrado a sus largos monólogos por cadena nacional, Chávez sentiría que ha perdido el control.  

Martes 02 de Octubre de 2012

Caracas. — Cuando restan seis días para los comicios presidenciales del 7 de octubre la posibilidad de un debate presidencial televisado parece imposible, ante la negativa del presidente Hugo Chávez de aceptar el reto de su principal contendor, Henrique Capriles, que lo ha invitado a confrontar ideas en un escenario que le impida acaparar la atención total por las restricciones de tiempo. Es que si acepta, Chávez estaría reconociendo a su rival como un contrincante importante.

La respuesta del presidente venezolano, que busca una tercera reelección (fue elegido por primera vez a fines de 1998; luego fue reelecto en 2000 y 2006, y podría serlo nuevamente este domingo), ha sido la de menospreciar a su rival en medio de una sociedad polarizada, pese a que los problemas de gestión chavista empiezan a calar en el electorado.

"¿Quién va a debatir contigo muchacho, vete a aprender hablar primero, eres un analfabeta (sic) político, qué vas a debatir con Chávez?", afirmó recientemente el mandatario al referirse al reto de Henrique Capriles, representante de una oposición aglutinada en la Mesa de Unidad Democrática. Capriles fue elegido candidato en unas elecciones primarias que convocaron a millones de venezolanos. En sus frecuentes apariciones públicas por radio y televisión, Chávez suele referirse a Capriles como el "majunche" (mediocre), entre otros adjetivos, acompañados de palabras soeces.

Analistas sostienen que la negativa de Chávez a debatir podría responder a impedir que Capriles plantee la discusión de problemas muy concretos que afectan a los venezolanos como la inseguridad, los frecuentes apagones, el déficit de viviendas o los letales accidentes en refinerías venezolanas, y caer en la contradicción de suspender su estrategia electoral de atacar al candidato opositor.

Al mandatario no "le conviene un debate ante la dificultad de defender su obra de gobierno, en un sentido concreto", dice Humberto Njaim, decano de Estudios Jurídicos y Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

En contraste con las elecciones de 2006, cuando logró una segunda relección por abrumadora mayoría, la oposición ha ganado terreno en momentos en que Chávez, más allá de su lucha contra el cáncer que limitó sus apariciones públicas desde mediados de 2011, acusa el desgaste de casi 14 años de gobierno.

Para las huestes chavistas, además, el debatir sobre estos temas implicaría contradecir su estrategia electoral que se ha centrado en descalificar a Capriles. "Chávez se ha atado demasiado con la idea de que él es el candidato que tiene todas las de ganar, por eso dar un debate sería inconsecuente", dice Njaim. "Darle el debate a Capriles sería reconocer que es un adversario a la par de él".

"El candidato de la ultraderecha (por Capriles, que se define afín al brasileño Lula) ha demostrado en todos los escenarios que no tiene con qué debatir", declaró el diputado oficialista Juan Carlos Dugarte. "Debatir con una chayota (alguien insípido) es una pérdida de tiempo".

En más de 50 años de historia democrática de Venezuela sólo en una ocasión, la campaña presidencial de 1983, hubo un debate entre los dos candidatos con mayores posibilidades. Los debates nunca han sido propuestos por el candidato que encabeza las encuestas.

Mal acostumbrado. Otros piensan que el mandatario, acostumbrado a los largos discursos, a tener el control de todo y poco dado a delegar el poder, probablemente no se sienta cómodo en un debate que lo limite. "Chávez se dispersa mucho, una vez vi que una pregunta tonta la respondió en casi una hora; es muy autoritario, no tolera preguntas sobre corrupción y otros temas incómodos, lo vemos en las ruedas de prensa, como insulta a los periodistas que se atreven a preguntar cosas como esas", apuntó Heidi Rodríguez, una contadora de 31 años. "En un debate estaría como una fiera enjaulada".

Durante sus apariciones televisivas, Chávez se ha caracterizado por exigir a sus colaboradores una obediencia casi de carácter castrense y no duda en regañar públicamente a camarógrafos, sonidistas y otros encargados de las transmisiones por la más mínima falla.

Capriles, el rival más serio que ha enfrentado Chávez desde que fue elegido por primera vez en 1998, insistentemente dice que a los "venezolanos les gustaría escuchar un debate de propuestas" y agregó que el único debate que propone su contrincante del gobierno es el "debate de los insultos". "Le digo al candidato del gobierno, ceda una horita de cadena, en cadena de radio y televisión, y cada quien presenta al país cuál es su programa, cuál es su propuesta", desafía Capriles, en alusión a los maratónicos discursos presidenciales que son transmitidos obligatoriamente por cadenas de radio y televisión y que terminan siendo verdaderos actos de campaña.

De acuerdo a cifras de Carlos Vecchio, dirigente del opositor Partido Popular, desde el inicio de campaña la irrupción de Chávez en las cadenas de televisión suma más de 40 horas. Muchas de esas apariciones interrumpieron la transmisión de actos de campaña de Capriles, sólo emitida por el canal Globovisión, el único de señal abierta que es crítico del gobierno.

"En 2006, con cuatro meses de campaña, sumó 656 minutos, lo que equivale a 11 horas", calcula Vecchio. "En tres meses, cuadruplicó su abuso del tiempo de difusión de cadenas presidenciales, ya que suman 2.597 minutos, es decir, más de 43 horas en total. Estas cifras demuestran ventajismo electoral en la ocupación del espacio televisivo y radial, con lo cual está impidiendo igualdad de acceso a los medios".

Capriles, de manera mucho más modesta, recorre semanalmente decenas de ciudades y poblados pobres del interior del país, en los que incluye conversaciones con líderes vecinales y visitas casa por casa.

Para Chávez, que a mediados de julio afirmó que está "totalmente libre" del cáncer tras la recaída que sufrió a comienzos de año, no le ha sido fácil retomar como antaño el contacto directo con la población, que ha sido una de sus fortalezas políticas.

En 1998, otra actitud. En 1998, cuando aún no estaba investido de poder, Chávez tuvo mucho interés en debatir. Incluso aceptó la invitación para debatir con un ex alcalde de Caracas, Claudio Fermín, candidato presidencial independiente que tenía escasas posibilidades de triunfo y acabó por retirarse de esos comicios. En esa ocasión y otras entrevistas concedidas casi a diario a medios locales y extranjeros en 1998, Chávez dijo lo que muchos venezolanos decepcionados de la clase política tradicional esperaban escuchar. Repetidamente afirmó: "Yo no soy socialista, mi signo ideológico es bolivariano", como llama a su proyecto político inspirado en el prócer de la independencia, Simón Bolívar. Afirmó además que no compartía la idea de nacionalizar y expropiar empresas y que promovería las inversiones de capitales nacionales y extranjeros, y que no gobernaría más de cinco años.

"A estás alturas no creo que se dé el debate, pero el 7 de octubre la pelea va a ser fuerte", estimó Frank Guillén, un estudiante 18 años, que marchó recientemente para apoyar los programas sociales del gobierno de Chávez .

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