Chau Lalo
Nacido bajo la protección de la Constitución del 49, de hogar humilde de trabajadores, era menester que mi visión hacia la justicia social era encolumnarme hacia las bases y ser la voz de los que callan por respeto, miedo o escasa instrucción.

Martes 03 de Noviembre de 2009

Nacido bajo la protección de la Constitución del 49, de hogar humilde de trabajadores, era menester que mi visión hacia la justicia social era encolumnarme hacia las bases y ser la voz de los que callan por respeto, miedo o escasa instrucción. De joven en las filas de los madereros, como delegado, denunciaba a los carpinteros que escondían a sus obreros detrás de la viruta cuando llegaba la comisión del gremio. De metalúrgico, tuve la satisfacción, que se paralizara una fábrica hasta mi reincorporación. Pero siempre soñé en conocer a un gran dirigente, el Lalo Cabrera. El hombre en el cual llegué a tener amistad participando en las reuniones de Las 62 Organizaciones como enviado y perteneciente al gremio judicial. El hombre que nos recibió en su casa, el Sindicato de la Carne. En ese intercambio de bufanda entre Menem y el Nito Vanrell. El hombre que luchó para que la abanderada de los humildes tenga su monumento "Simplemente Evita". Ese hombre fue Lalo Cabrera, con sus virtudes y defectos. Me despido como titulé la carta: chau Lalo.

Juan Ramón Flores, LE 7.685287