Martes 04 de Noviembre de 2008
Omar Chabán, ex gerenciador del boliche Cromañón, acusó ayer de "quemar el lugar" a un hombre que en una nota periodística aseguró haber tirado pirotecnia en el boliche la noche del 30 de diciembre de 2004 y se preguntó cómo es posible que esté cobrando un subsidio del gobierno porteño.
Pero José Iglesias, abogado querellante y padre de una de las víctimas de la tragedia, afirmó que "la persona que Chabán identificó como quien habría arrojado la candela es un testigo plantado. Lo que cuenta lo puede contar cualquiera leyendo los diarios, es raro que aparezca después de cuatro años". Al ampliar su indagatoria en el juicio oral por el incendio que provocó 194 muertos, el imputado adelantó que su relato iba a ser "muy arduo y cansador" y basó su exposición en una nota publicada el jueves pasado en la revista Gente, en la que un joven dice que teme haber provocado el incendio porque esa noche tiró candelas.
Chabán afirmó que uno de sus abogados ya identificó de quién se trata, sería Julio Roberto Vittone, por lo que es probable que solicite al tribunal que preste declaración, la que sería en carácter de testimonial, ya que no puede concurrir al menos a este juicio como imputado, indicaron algunos abogados consultados.
"No puedo creer que esa persona que quemó el lugar y tiró candelas esté cobrando un subsidio de la municipalidad y me esté haciendo un juicio", remarcó Chabán, quien dijo que una de las dos candelas que los bomberos hallaron debajo del foco de incendio es la que tiró el joven.
Como en su primera declaración, Chabán citó a filósofos y escritores, pero el juez Marcelo Alvero, quien ayer presidió la audiencia, no le llamó la atención. Vestido con jeans y remera grises, el acusado pasó al estrado con la revista y dejó en las cercanías tres cajas de colores verde, azul y amarillo, que contienen documentación que va a exhibir.
Poco antes Alvero pidió a los padres que bajaran las fotos de sus hijos muertos —a las cuales ayer les colocaron jazmines— y la mitad de la sala optó por retirarse y escuchar la declaración desde afuera.
Prohibiciones. Chabán destacó que "las prohibiciones (en Cromañón) eran clarísimas", que "no se podía tirar pirotecnia ni adentro ni afuera" y que "el público siempre era tratado con respeto", en alusión a que muchos testigos lo acusaron de insultarlos antes del recital de Callejeros.
Además, el imputado admitió que dijo a la gente que había seis mil personas en Cromañón, pero aclaró que "exageró" por "esa cosa cholula, de buena onda hacia el grupo Callejeros. Es común que los números se inflen", dijo ante el Tribunal.
Para ello citó los informes de Sadaic, donde dicen que había 2.611 personas. Pero, por otra parte, los peritos que declararon como testigos señalaron que el local de Once estaba habilitado para 1.031 personas (Télam y DyN)