Sábado 11 de Enero de 2014
Recientemente, un lector en su carta bajo el título “El Paraíso perdido” evocaba con nostalgia cuando la Argentina tenía la mejor educación en Latinoamérica. Hace un tiempo este diario me publicó una nota en la cual sostuve como una de las causas de la crisis educativa la falta de autoridad y de herramientas de los docentes que en los conflictos escolares enfrentan a alumnos, a padres y no están respaldados ni por las autoridades ni sus sindicatos. Las recientes pruebas internacionales Pisa demuestran que el deterioro educativo que compromete el porvenir de nuestro país se acentúa. Pero acreditando el dicho “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, algunos ideólogos y políticos oportunistas insisten en la misma senda equivocada, es decir fomentar la conflictividad y el desorden educativo, en realizar otros experimentos sociales en vez de retornar a lo que la historia ha demostrado que fue acertado y por eso nos fue bien, a la estructura y funcionamiento que tenían las escuelas y colegios antes de la decadencia nacional. Así ahora la misma corriente política que demagógicamente habilitó a los jóvenes de 16 años a votar, es decir a elegir a nuestros gobernantes como si a esa edad estuviesen capacitados para elegir y por ende decidir nuestro futuro, está impulsando la imposición obligatoria de centros de estudiantes a nivel secundario y terciario tanto en establecimientos públicos como privados. Cabe suponer, siguiendo la lógica, que en el futuro propugnará lo mismo a nivel primario. No han reparado en la mala experiencia de los centros de estudiantes y el cogobierno en las universidades estatales, que son manejados por activistas políticos que han azuzado los conflictos de todo tipo y en nada contribuyen a la calidad académica. Ahora a nivel secundario, los docentes tendrán que lidiar también con dirigentes estudiantiles politizados que los cuestionarán relajándose más el orden y la disciplina que deben regir para que el colegio funcione, es decir los alumnos aprendan y se eduquen. En los países que avanzan, que tienen los mejores colegios y universidades, los alumnos concurren y estudian, los docentes enseñan evalúan y corrigen y las autoridades dirigen. Pero en el reino del revés todos mandan o pretenden mandar y nadie quiere obedecer o acatar. Así nos vá.
Raúl Miguel Ghione
DNI 6.033.754