Lunes 05 de Marzo de 2012
Con motivo de los 200 años del primer izamiento de la bandera nacional en las barrancas de Rosario, por el general Manuel Belgrano, podríamos sumarnos a la celebración realizando un acto de justicia histórica. Sigue llamando la atención que el nombre destinado al mayor centro cultural de la ciudad lleve como tal el de Bernardino Rivadavia, propuesto por el entonces intendente dictatorial de 1976, Augusto Félix Cristiani. Al producirse el izamiento de la bandera el 27 de febrero de 1812, Rivadavia, como secretario de guerra y alma del gobierno nacional de entonces (un triunvirato) desdeñó la creación de la enseña patria y le ordenó a Belgrano esconder la bandera. En esos años aciagos del país, Rivadavia estaba pactando con las cortes de Cádiz, el entonces gobierno encargado del Reino de España, volver al seno fernandista (por Fernando VII, el rey español) y enarbolar bandera daba un signo independentista, que Belgrano buscaba, y no estaba en sus planes aceptar las ideas del Padre de la Patria. Es interesante la respuesta de Belgrano ante tales órdenes: "Responderé que la guardo para una gran victoria, y como ésta no se producirá, se olvidarán de ella". Las órdenes que recibía Belgrano eran las de abandonar a las provincias del norte (cómo se le ordenó al general Artigas abandonar las del litoral al invasor portugués) al enemigo, centralizando todas las fuerzas sobre Buenos Aires, dejando en el olvido de la idea de Unidad Hispanoamericana, que fue el origen de la Revolución de Mayo. La historia dice que Belgrano, el 24 de septiembre, tan sólo siete meses después, lograba la fundamental victoria militar en los campos de Tucumán, desobedeciendo a Rivadavia y provocando la salvación territorial de la Nación incipiente.
Carlos Pistell