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Central y su nueva versión

La pelota comenzará a rodar en pocos días y las conclusiones finales, con un mayor grado de certeza, irán apareciendo por decantación. ¿Qué se puede sacar en claro de lo hecho hasta aquí con respecto al equipo? ¿Con qué se encontrará el hincha canalla desde Sarmiento de Junín en adelante? Ese es el ejercicio.

Lunes 06 de Agosto de 2012

La pelota comenzará a rodar en pocos días y las conclusiones finales, con un mayor grado de certeza, irán apareciendo por decantación. ¿Qué se puede sacar en claro de lo hecho hasta aquí con respecto al equipo? ¿Con qué se encontrará el hincha canalla desde Sarmiento de Junín en adelante? Ese es el ejercicio. A sabiendas de que la intención lejos está de inmiscuirse en el terreno de las comparaciones, Miguel Angel Russo moldeó una intención de juego que todavía falta pulir. "Si pensara que estamos al ciento por ciento le estaría errando en el pronóstico. No es lo que busco", dijo en más de una oportunidad el DT. Más allá de eso, algunos puntos asoman claros.

La verticalidad, en principio, no es un punto al que este equipo quiera llevar de la mano en busca de los buenos resultados. La idea de juego tiene una de sus piedras fundacionales en el buen manejo, pero sobre todo en la paciencia. Y contar con jugadores con buen pie, sobre todo en la mitad de la cancha, obliga a apostar de esa manera.

De arranque, la figura del doble cinco estará ausente. Al menos por ahora. La idea de un único volante central es la que más cotiza en la consideración del entrenador. A partir de ahí es donde comienza el entretejido de la apuesta futbolística propiamente dicha. Con un grupo de jugadores de buen pie, rodeando a ese volante clásico, pero con una misión clara: progresar de manera lenta. Sin tanto vértigo. Punto crucial en el cual pararse para entender el postulado de Russo acerca de la paciencia con la que Central deberá encarar todos los partidos. Indirecta (o directa) para los hinchas, que querrán ganar, como siempre, desde el primer minuto.

Ferrari, Talamonti, Peppino y Delgado, serán, salvo algún imponderable o bien la llegada de algún jugador de marcada trayectoria, los nombres de la defensa para la primera fecha. El Loncho lo venía haciendo, la Oveja jugó muy poco, Peppino apareció en la etapa final y Delgado hoy recibe la consideración absoluta en un puesto en el que se sigue buscando una alternativa, pero que en el proceso anterior fue todo un tema. Por allí pasaron el Chelo, Rivarola, Zarif, Lalo Pérez y hasta Ricardo Gómez, pero ninguno se afianzó.

Particularidades puede encontrar la banda derecha. Ferrari es un jugador que se caracteriza tanto por el aporte en defensa como con lo que genera en la ofensiva. Es parte de su ADN futbolístico. Ahora como cuenta con un ladero por su andarivel, el abanico de posibilidades se le abre. Que Gagliardi tenga una vocación ofensiva definida obligará al Loncho a elegir minuciosamente los momentos para pasar para no descuidar el carril, pero de la misma forma la manera de jugar del ex Instituto, a quien las diagonales parecen potenciarlo, le abrirá un surco importante.

¿El ala izquierda? Ese lugar hoy es una incógnita. La carta más fuerte está en manos de Federico Carrizo, pero hay otros que juegan la partida. Jonás Aguirre cuenta con las características del típico jugador de ida y vuelta, pero también Diego Lagos figuraría en la consideración para el arranque. Pero, se sabe, Jesús Méndez tiene dos fechas afuera y es un nombre clave para el técnico. El mendocino también encajaría en las pretensiones del DT para esa posición. Tiene tendencia a cerrarse (es lo que muchas veces Russo pretende de sus volantes) para juntarse con sus pares del mediocampo. Así le facilitaría la labor a quien trepe desde el fondo por esa banda.

La figura del enganche es otro de los puntos en cuestión. En todos los amistosos el técnico hizo jugar al equipo con un enlace (siempre fue el Sapito Encina) y eso se enmarca, en gran medida, en el ideal de lo que se pretende. Es lo que hace al juego más pausado, con la consigna de la elaboración como bandera.

Lo de la ofensiva no encierra grandes misterios. Hasta aquí se probó con uno por afuera y otro por adentro (Bracamonte y Toledo nunca estuvieron a disposición como para hacerlos mover juntos), y la certeza y efectividad en los últimos metros, más allá de cuanto más se genera las chances aumentan, siempre pasa por las capacidades individuales.

Los detalles de la pelota parada son los que más se trabajan cuando las puertas se cierran. En la pasada temporada los once defendían y la marcación era en zona. Ahora se vienen cambios. Lo que se está trabajando es la marca personal, y siempre un par de futbolistas quedan para la contra.

Con el torneo en marcha, los resultados irán afirmando tendencias o bien modificando postulados. Hoy Central tiene una manera de jugar, que Russo viene moldeando y que espera que le dé resultado.

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