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Central y Newell’s empiezan la preparación del partido que todos quieren jugar y ganar

Desde hoy lo arman los técnicos Russo y Raggio. Newell’s pugna por recuperar jugadores tras padecer inconvenientes físicos. Central busca resolver el problema futbolístico con variantes en la zona de volantes.

Martes 14 de Octubre de 2014

Esta vez la previa es diferente. El clásico de la ciudad tiene motivaciones que no trascienden a otros intereses por añadidura. No hay una necesidad de puntos para mantener el protagonismo en el torneo. Tampoco hay urgencias de unidades para alcanzar un promedio. Y la clasificación a los torneos internacionales se dirime en otras circunstancias. En esta ocasión el premio mayor se circunscribe al partido en sí. No habrá excusas entonces. No hay otros objetivos. La edición de otro Central-Newell’s exhibe contextos que se parecen. Más cuando el antecedente inmediato los iguala en derrotas ante Boca y River.
El presente encuentra a Central y a Newell’s con rendimientos futbolísticos muy por debajo de las expectativas, aunque cada uno con sus propias problemáticas. Pero suficientes para comprobar que los puntos sumados no fueron los suficientes para estar en una zona de la tabla de posiciones que invite a sus hinchas a un mejor augurio.
Claro que en este cotejo de realidades, Central, como semifinalista, tiene en su futuro la chance de quedarse con la Copa Argentina como llave para acceder al más importante de los torneos continentales: la Libertadores.
No obstante esto, los canallas hoy se abrazan a esa frase hecha que reza “no hay dos sin tres”, ya que desde que regresaron a primera división se quedaron con los dos clásicos, y con ellos el técnico Miguel Angel Russo mantuvo su condición de invicto en este tipo de confrontaciones ciudadanas. Mucho más por tratarse de otro derby en condición de local, en el que el triunfo es estación obligada.
Pero también por similares argumentos es que Newell’s siente la obligación de ganar este partido clásico. Las dos últimas caídas frente a los canallas y la hasta ahora imbatible presencia del técnico auriazul generó la imposición leprosa de ganar como sea.
Y esto no es una sensación, es una consigna que partió desde los diferentes sectores rojinegros, porque días atrás el vicepresidente Jorge Ricobelli definió al clásico como “el partido del semestre”, otorgándole al encuentro una jerarquía superadora, desde lo deportivo y también en lo político. Casi como si se tratara de un tema de Estado leproso.
Y como si esto fuera poco la hinchada hizo bandera su pensamiento con una inscripción que dimensionó metafóricamente la ansiedad por ganar.
Así las cosas, cada cual desde hoy atenderá su juego en función de dos mandatos populares que coinciden en el pedido, en la orden, en el mandato: el domingo hay que ganar.

Pero en ese ganar está el juego, y allí todo depende de los jugadores y sus respectivos cuerpos técnicos. Porque como ya fue dicho y repetido, la gente no gana ni pierde los partidos.
Es por ello que desde hoy Miguel Russo y Gustavo Raggio tendrán la palabra para que los futbolistas ocupen el centro de la escena.
Cada uno de los técnicos tienen mucho por hacer. Ambos por situaciones distintas tienen problemas parecidos. Necesitan un mejor funcionamiento colectivo. Central sufre desde lo futbolístico. Newell’s padece desde lo físico. Y ambos no lograron estabilizarse en el viaje, porque lucen descompensados con mejorías esporádicas.
Pero cuando parecía que los inconvenientes se convertirían en crónicos, asoman posibles soluciones en la inmediatez.
Russo empezó a recibir señales más confiables en los rendimientos individuales. Que no son determinantes, pero al menos de cara al domingo le amplía la gama de posibilidades, más en lo que se refiere a la zona de volantes y al diseño ofensivo.
Raggio también comenzó a recuperar a sus mejores intérpretes, ya que Scocco, Figueroa y Tevez podrán ser de la partida de no surgir contratiempos físicos, y así quizás logre resolver la anemia ofensiva que mostró.
Los días previos ya se están consumiendo, y con ellos crece la intensidad de la canción que los une. A los unos y a los otros. A todos: “El domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”.

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