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Central visita a Belgrano con envión anímico y la mira en la Copa Argentina

Que no decaiga. Es lo que deben pensar Russo, los jugadores y, por supuesto, los hinchas. No hubo y posiblemente no haya partidos de aquí hasta la finalización del torneo a los que Central llegue tan entonado.

Viernes 24 de Octubre de 2014

Que no decaiga. Es lo que deben pensar Miguel Russo, los jugadores y, por supuesto, los hinchas. No hubo y posiblemente no haya partidos de aquí hasta la finalización del torneo a los que Rosario Central llegue entonado como en esta ocasión. Por supuesto que debe ser necesario hacer que el pasado sea definitivamente pasado, pero no por ello hay que dejar de recordarlo. Y no por una cuestión conformista ni nada que se le parezca, sino para valerse de lo que acaba de ocurrir para tomar un verdadero impulso. Sólo eso. Después, pensar que por la victoria en el clásico ya se consiguió todo y que hay derecho a relajarse sería un error tan grosero como inadmisible. No obstante, el Canalla va hoy a Córdoba con la frente en alto, con la sensación de patrón de estancia para hacer que el choque frente a Belgrano en el Kempes represente un elemento más en la escalera hacia la consolidación.

Todo lo que se diga o deje de decirse estará íntimamente ligado a lo ocurrido hace apenas cinco días. Es inevitable. No todos los días se gana un clásico con la solvencia a la que se echó mano en esta oportunidad. De allí que la sensación sea inmejorable. Que al menos desde lo anímico el grupo esté rozando la perfección, lo que no es poco.

Pero como el fútbol es un juego en el que las sensaciones son apenas un condimento se torna imprescindible lograr que el ojo analítico sea mucho más abarcativo. Allí es donde el juego golpea la puerta y solicita permiso para meterse en la discusión. Y desde ese lado la cosa comienza a tomar otro color. Es que a este Central le hace falta un verdadero salto de calidad en ese sentido, más allá de los buenos síntomas que mostró contra Boca y del gran partido ante Newell's. El tema pasa por saber que las formas utilizadas en el clásico difícilmente vuelvan a aparecer. Hoy el Canalla no jugará ni táctica ni estratégicamente de esa manera. Hoy la lección pasará por amoldarse a un partido distinto. Con diferentes paradigmas.

La intención de reordenar el tránsito por el torneo local está. Todos hacen alusión a que ese es uno de los desafíos que hay por delante. Pero todos saben también que el verdadero objetivo de aquí en más es la Copa Argentina, competencia en la que con dos partidos más puede lograrse un título y la clasificación a la Copa Libertadores.

Y la victoria en el clásico también sirvió para eso. Para que Russo pueda manipular el grupo desde lo físico, lo anímico y lo futbolístico tomando como punto de referencia esa semifinal frente a Argentinos Juniors, que será recién dentro de cuatro semanas.

Por lo pronto, hoy el capítulo pa- ra afrontar se llama Belgrano. Y el Canalla debe ir al estadio Mario Alberto Kempes para demostrar, y demostrarse a sí mismo, que el triunfo contra Newell’s no fue un triunfo más, sino que significó un empellón de esos que merecen ser aprovechados.

   Lo de los retoques en el equipo (habrá tres variantes, ver aparte) casi que no entra en ese análisis pormenorizado que podría hacerse. Hoy portar la camiseta de Central implica una confianza, cualquiera sea el nombre, de la que no siempre se goza, pero de la que habrá que hacer gala para dejar sentado que lo del clásico no fue un simple mojón para soltar tensiones y relajarse, sino que se trató de un punto de partida. Hoy para el torneo, y luego para la Copa Argentina.

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