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Central viaja a velocidad crucero y tiene tranquilidadd para mejorar

Con varias cosas aún por corregir, el equipo de Eduardo Germán Coudet disfruta y se aferra a los resultados positivos. Tres jugados, tres ganados y puntero del torneo.

Lunes 02 de Marzo de 2015

Central todavía puede no lucir, pero gana. Evidencia cuestiones que merecen más trabajo en esto de pulir movimientos y sincronizaciones, pero gana. Conjuga aciertos y errores en esto de intentar ser fiel a un estilo, pero gana. Y qué mejor sostén para ir en busca de un objetivo cuando la catapulta son los resultados, en este caso los triunfos. Porque transcurridas las tres primeras fechas, el equipo de Eduardo Coudet viaja a velocidad crucero. Por supuesto que podrá hacerse el razonamiento de que viajar a velocidad crucero no implica llegar primero, pero sí hacerlo con demasiada tranquilidad. Y Central hoy tiene esa tranquilidad, que le permite no sólo estar en lo más alto, sino hacer que la confianza sea uno de los principales baluartes del grupo. Y también del técnico. ¿O quién puede dejar de lado que Coudet es un entrenador debutante y que cada victoria que logra oficia como sostén, como respaldo en el cual apoyar una espalda que puede ser ancha por lo hecho como jugador, pero no en esta nueva función? 

Central no es que viaja en piloto automático. Nada de eso. Es más, no hay forma de alejarse ni un segundo del timón porque por más que los resultados sean los esperados, el equipo viene dejando claro que hay situaciones que merecen ser atendidas. Tanto desde el funcionamiento en sí
como de decisiones del DT. Hoy la maquinaria futbolística lejos está de permitirse estirar las piernas y entrecruzar los dedos en la nuca. Pero con el timón firme también se puede viajar a velocidad crucero. Y este Central lo está haciendo.
Tal vez ni el más optimista hubiese pensado que en el arranque, con un equipo con muchas caras nuevas, con un entrenador que comenzaba a hacer sus primeras armas, con un inicio de competencia que pintaba complejo (el propio Coudet se quedó públicamente ni bien conoció el fixture). Pero hoy la cosa se mira de otra forma. Se vive el presente con un sabor particular. ¿Los motivos? Los resultados. Ni más, ni menos.
“Vamos a ver hasta dónde podemos seguir con esta racha de triunfos”, tiró Coudet pocos minutos después de haber finalizado el partido en Misiones. Sabe que en el fútbol nada es eterno, pero deja claro en cada respuesta que la confianza en sí mismo está por encima de todo, sin descartar la tranquilidad que las victorias le dan no sólo a él, sino también a sus jugadores.

Ya desde estas páginas se hizo mención después del partido contra Racing del margen de maniobras que tenía el Chacho, con algunos futbolistas importantes que aún estaban afuera. Algo similar sucedió en el triunfo contra Tigre, advirtiendo que algunas fallas podían ser tratadas a partir del respaldo de las victorias. Esta vez no hay por qué no hacer un razonamiento similar. Hasta puede potenciarse. Porque los triunfos ya son tres, porque dos de ellos fueron logrados en condición de visitante y por la sencilla razón de que ganar tres veces seguidas en el fútbol argentino no es moneda corriente para muchos equipos. Y Central anda en eso, gozando más que sufriendo.
No es un dato fácil de soslayar el hecho de que la hoja de ruta amerita un estudio aún más minucioso. Tampoco se duda de que eso se hace día a día. Porque hasta aquí Central no marcó enormes diferencias futbolísticas con ninguno de los tres equipos que enfrentó, aunque tampoco debe haber sido lo imaginado. Penar para ganarle a Tigre con dos hombres más, sortear dificultades desde el juego frente a Crucero después de un primer tiempo endeble forma parte de todo ese aprendizaje que debe llevarse adelante. Ahora, lo otro viene viento en popa.
“A mí me dan tranquilidad los que tengo ahí adentro”, dijo Coudet mirando el vestuario visitante en la cancha de Crucero. Y agregó: “También me la dan los que se quedaron en Rosario. Tengo más de 20 tipos que se tiran de cabeza, que tienen unas ganas bárbaras y que quieren ser protagonistas. Y sobre esa base se facilita todo”.

Es entendible que el técnico ponga el acento en el caudal humano, por encima de los números. Pero una cosa va de la mano con la otra. Porque el Chacho debe entender mejor que nadie que si hasta aquí todos se tiran de cabeza con cada triunfo esa actitud vehemente (en el buen sentido, claro) se potenciará aún más en cada turbulencia, por mínima que sea, que se supere.
Este buen arranque del equipo no amerita distracciones y mucho menos relajación. Sí ofrece una sensación placentera por el ritmo sostenido de los resultados  logrados. Y en ese sentido, Central viaja tranquilo, a una velocidad crucero.

Con las mismas ganas, a pensar en Olimpo

La alegría por la victoria fue hasta ayer. Si bien se encarará otra semana con el mejor semblante, Coudet y sus jugadores saben que desde hoy la cabeza tiene que estar en lo que será el choque del próximo sábado, en Bahía Blanca, frente a Olimpo. ¿Cuáles serán las directivas del Chacho y qué creerá conveniente en cuanto a nombres y sistema? Se sabrá durante la semana. Por lo pronto se advierte que la habilitación de Cristian Villagra difícilmente llegue para este este encuentro. A partir de ahí la decisión si Fernández continúa en esa posición, si Colman está todavía para jugar desde el arranque, si será necesario cambiar el esquema.
Hoy lo único que pinta seguro es que la delantera es donde menos manos metería el técnico canalla. Porque Franco Niell pagó con un gol aquella apuesta que Coudet pensó en la previa y el día del partido llevó a cabo.
Por lo demás, serán días para pensar en lo propio y evaluar al rival de turno para un partido que también tendrá sus particularidades, ya que cada vez que se viaja a Bahía Blanca se habla de las pequeñas dimensiones del campo de juego (todo lo contrario a lo que ocurrió el sábado en Misiones).

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