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Central venció a Huracán y estiró su racha a 10 victorias consecutivas

Diez victorias al hilo. Una suma que impacta por lo que representa en este fútbol amarrete. Un número que indica el increíble crecimiento de un equipo que aprendió a sincerarse, a cerrarse atrás y a sacarle el máximo rédito a lo que le presentan en bandeja.

Martes 26 de Febrero de 2013

Diez victorias al hilo. Una suma que impacta por lo que representa en este fútbol amarrete. Un número que indica el increíble crecimiento de un equipo que aprendió a sincerarse, a cerrarse atrás y a sacarle el máximo rédito a lo que le presentan en bandeja. Dos cifras que describen un estado de ánimo, un halo cautivante y una fascinante realidad. El 1 a 0 de ayer sobre Huracán fue una página más de una serie arrolladora que sirve para seguir aferrado con garras a la punta del torneo, para estirar la racha de triunfos y para que las ilusiones sumen razones a cada paso. Central está de diez y sus hinchas lo disfrutan.

Parece un párrafo robado a alguno de los mejores cuentos del Negro Fontanarrosa. Mitad verdad, mitad ficción. Un relato que mezcla adrenalina, ansiedad, obstáculos que se van superando y personajes fantásticos que siempre salen a dar la cara cuando el equipo lo necesita. Es que esa es otra de las importantes virtudes de este Central, para encontrar las llaves de los partidos siempre surge algún abanderado. Y ayer fueron Caranta, para asegurar el cero. Y Carrizo para estampar el uno. Los que se vistieron de héroes ocasionales y permitieron un festejo loco en la mitad de la cancha luego del pitazo final de Vigliano.

El partido no fue sencillo para la visita. Mucho menos en el primer tiempo, cuando Huracán tuvo más la pelota y por momentos puso en aprietos a Central. Después de un comienzo de dientes apretados, donde las imprecisiones dominaron la escena, el local se paró firme en el medio y trató de generar peligro con la velocidad de Defederico y Bustos y la tozudez de Barrales.

Y ahí se tuvo que plantar la defensa auriazul para sostener las embestidas y para tratar de iniciar respuestas rápidas, sobre todo por el carril derecho. Y en ese pasaje también apareció la gran figura de Caranta para contener una media vuelta de Barrales y un envenenado tiro libre de Defederico.

A Central le costó mucho construir juego. Méndez sólo se dedicaba a ser un pasador, Lagos no aparecía por su costado, y con ese panorama sólo Encina y Medina incomodaban con algunas paredes. Y Toledo luchaba contra el mundo, con el arco demasiado lejos.

En el complemento hubo más ritmo, más emociones y más errores. Se conformó un tablero de acción que ofrecía un ida y vuelta a veces demasiado frenético y peligroso. Dentro de ese marco desprejuiciado, Central fue creciendo en juego y en sus intenciones. Y fue llevando peligro cerca de Islas.

Así, ayudado por los ingresos de Carrizo y Bareiro, mientras Huracán chocaba contra una tarde inspirada de Caranta, el auriazul no claudicó en su búsqueda. Y encontró el premio gordo tras un infernal derechazo de Carrizo, que se incrustó pegado al palo izquierdo.

Diez victorias al hilo. Puños que se cierran y miradas al cielo. Números que alimentan la quimera y rachas que se extienden. Un extraordinario envión que pone a Central cada vez más alto. Y cada vez más cerca de su único sueño.

Números destacados y muy calientes

Los números suelen ser en ciertos momentos, crueles. Y en otros muy dulces. Pero Central hoy en día puede mirar con absoluta felicidad lo que marcan las diversas estadísticas. Porque además de haber abrochado ayer la 10ª victoria consecutiva, está a un tris de quebrar la racha histórica que posee el equipo en el ascenso. Es que si el próximo sábado vence a Banfield habrá empardado el récord del por entonces conjunto dirigido por Pedro Marchetta. A su vez, la defensa ratificó su excelente solidez.

La victoria ante Huracán dejó al conjunto canalla a un partido de alcanzar el récord que había obtenido en 1985. En aquella ocasión, tras perder 3 a 0 frente Estudiantes de Caseros en la cancha de Platense, los auriazules habían cosechado 11 éxitos consecutivos. ¿Podrá alcanzar la racha esta versión de Russo? Quizá.

Otro buen dato es que la defensa había sufrido en los primeros 12 partidos 15 goles. Mientras que en los últimos 10 sólo recibió 1 (Merlo).

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