Edición Impresa

Central, por su gran culpa

El Canalla tuvo el partido servido al menos para no perder, pero los errores propios lo llevaron a la derrota frente a Colón.

Lunes 02 de Septiembre de 2013

Central ya dio sobradas muestras de que es de esos equipos que muchas de las cosas que le pasan se dan por méritos o defectos propios. A veces acierta y muchas otras se equivoca. En este segundo ítem, ayer armó un combo y le sirvió la mesa a Colón para que le impida la chance de, al menos, sumar su primer punto en condición de visitante. Otra vez un quedo en una pelota parada, después de una mala entrega y un peor retroceso. ¿En el medio qué? Una liviandad absoluta, que no puede quedar ausente a la hora de la autocrítica, para aprovechar ese hombre de más del que dispuso durante más de 50 minutos. Resultado: un 1-2 que hasta puede tomarse merecido para Colón.

El punto de partida para el análisis debe hacerse desde la postura que tomó Central, pese a la seguidilla de derrotas fuera del Gigante. No hubo especulación ni nada por el estilo. Es más, en los primeros minutos hasta se vio una apuesta más pulida a la hora de salir desde el fondo, sin tantos pelotazos. De todas formas le costó aclimatarse al partido, más allá de aquel tiro libre de Encina, a los 2', que tapó Montoya sobre su palo derecho.

Es que Colón de a poco comenzó a desnudar algunas falencias en el fondo canalla, principalmente de la mano de Mugni. Y llegó ese córner desde la derecha para que Prediger la bajara de cabeza y Ramírez, habilitado por Ferrari y Encina, definiera con una media chilena. Fueron los peores minutos de Central en el partido. Porque el equipo se desordenó por completo. Así, un minuto más tarde llegó el mano a mano de Curuchet que terminó en las manos de Caranta, en la misma jugada en la que Delgado (venía corriendo al delantero sabalero y quedó tendido en el piso) debió dejar la cancha por una molestia en el posterior.

Hasta allí la principal arma que encontraba Central eran los piques al vacío de Niell, quien de hecho lo hizo muy bien, aunque le faltó final de jugada. Pero la jugada tan buscada llegó. Centro de Ferrari, asistencia de Niell de cabeza para Lagos y arremetida del ex Instituto, que terminó con Montoya cometiéndole penal. Abreu se encargó del resto. Y hubo más. La expulsión de Urribarri (40') puso el partido en una bandeja y al Canalla con los cubiertos más afilados.

Russo lo entendió de esa manera y por eso mandó a Pol Fernández por un Carrizo irresoluto. Pero la ceguera se potenció. El ex Boca estrelló un zurdazo en el travesaño a los 5' del complemento y de ahí en más poco y nada.

Central tuvo la pelota, pero nunca se supo para qué. Porque el dique de contención que Colón armó cerca de su propia área nunca pudo ser vulnerado. Escasa inventiva. Y no sólo eso. Fue el Sabalero el que contó con un par de situaciones propicias, dos de ellas en los pies de Moreno y Fabianesi.

Y Central iba por un lado y por el otro, pero siempre sin lastimar. De la mano de una falta de inteligencia claramente visible. Sólo un cabezazo de Niell tras un córner lo puso cerca de la ventaja. ¿El empate era negocio? En un marco de conformismo absoluto, sí. Pero el error de Encina en tres cuartos, la larga corrida de Curuchet, el flojo cierre de Ferrari y Ledesma y el error de Ceballos fueron el gran dedo en la llaga. El árbitro cobró penal y más allá de la contención de Caranta, Tito Ramírez marcó el segundo.

Un mazazo de esos que duelen. Que martillan. Que obligan a agachar la cabeza y admitir errores. Que no fueron pocos por cierto y por los cuales Central, otra vez, quedó huérfano de puntos. No existe el temor a las equivocaciones cuando se dice que esta fue otra de las derrotas que Central sufrió por su gran culpa.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario