Central recuperó el funcionamiento colectivo y venció al Rojo
El cielo estaba amenazante. Los truenos iluminaban el horizonte. El viento parecía llevarse todo lo que encontraba a su paso. Así comenzó la noche en el Gigante de Arroyito. Como una especie de correlato meteorológico de lo que venía soportando el juvenil equipo canalla que arrastraba cinco presentaciones sin ganar y las dudas asomaban cada vez con más fuerza. Encima enfrente estaba un técnico como Américo Gallego que venía invicto contra los auriazules y su entonado Independiente llegaba con la chapa de banca .

Sábado 24 de Octubre de 2009

El cielo estaba amenazante. Los truenos iluminaban el horizonte. El viento parecía llevarse todo lo que encontraba a su paso. Así comenzó la noche en el Gigante de Arroyito. Como una especie de correlato meteorológico de lo que venía soportando el juvenil equipo canalla que arrastraba cinco presentaciones sin ganar y las dudas asomaban cada vez con más fuerza. Encima enfrente estaba un técnico como Américo Gallego que venía invicto contra los auriazules y su entonado Independiente llegaba con la chapa de

  La victoria de Central fue absolutamente justa, pero no por ello dejó de tener pasajes de sufrimiento. Sin duda se puede decir que el canalla edificó el triunfo de atrás hacia adelante. Porque Jorge Broun tuvo reflejos de gato y se despachó con un par de atajadas impecables, como ese penal en movimiento que le detuvo a Piatti en la primera etapa. Y además de ser decisivo bajo sus tres palos, el uno auriazul también entró en la historia de Central (ver pagina 3) porque hundió un fierrazo desde los doce pasos en el arco de Gabbarini, pasada la media hora.

  El triunfo quedó sellado en el arranque del complemento. Enorme pase de Méndez, controló Zelaya en la puerta del área y no dudó en sacar un remate envenenado que se le filtró al uno del Rojo y literalmente liquidó el pleito.

  Broun fue el abanderado, pero hubo un crecimiento colectivo para justificar la remontada futbolística. Fue sólido y de menor a mayor el rendimiento de los zagueros, Burdisso y Braghieri, que en la previa no la tenían fácil ante Gandín y Silvera, pero se encargaron de hacerles pasar el ridículo. En el mediocampo Paglialunga fue un verdadero limpiaparabrisas a la hora de barrer la cancha y fue el gran vencedor de la pulseada del corazón de la cancha. Tuvo como segunda guitarra a Jesús Méndez, que mejoró en el final y casi hace un gol de antología entrando al área a pura gambeta, pero le erró al arco. Gómez tuvo chispazos de vértigo y el Yacaré Núñez fue incansable por izquierda. Zelaya y Castillejos, que estaban en deuda, se jugaron la vida.

  Central ganó bien. Pero soportó sofocones. La victoria era indispensable porque la racha negativa no permitía otro desaire. Hoy los números dan la derecha. Quedó a tres puntos de la cima del Apertura y superó a Racing en los promedios. Si hay triunfos que valen oro, el de anoche fue uno de esos.