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Central: Por primera vez, el equipo de Arroyito depende de sí mismo para ascender

La excelente campaña de Rosario Central en el torneo fue calmando ánimos, pero sobre todo metiendo en la piel de los hinchas (también de jugadores y cuerpo técnico) la sensación de que esta...

Jueves 16 de Mayo de 2013

La excelente campaña de Rosario Central en el torneo fue calmando ánimos, pero sobre todo metiendo en la piel de los hinchas (también de jugadores y cuerpo técnico) la sensación de que esta vez el ascenso parece imposible que se escape. No obstante, el bajo perfil de todos siempre estuvo a la orden del día, especialmente de los principales protagonistas. Pero este fin de semana no será igual a los anteriores. Tendrá la particularidad de que será el primero en que el equipo cuente en sus manos con la chance de abrochar el objetivo tan deseado. Claro que para esto será necesario vencer a Gimnasia y Esgrima de Jujuy (puede subir aún empatando o perdiendo, aunque para que eso ocurra habrá que esperar hasta el encuentro de Sarmiento contra Ferro, el lunes).

Hasta aquí eso nunca había sucedido. Siempre se especuló que una victoria podía dejar al equipo en las postrimerías del ascenso, pero no más que eso. De hecho, mucho se hicieron la película en la previa del choque frente a Defensa y Justicia, pero el triunfo del Verde de Junín un día antes sobre Crucero del Norte hizo que ni siquiera una victoria catapultara a Central nuevamente a primera división.

Ahora sí. Ahora la cosa cambia y todo correrá por cuenta de Central. Por eso el foco de atención se pone inexorablemente en la capacidad de resolución que muestren los futbolistas canallas en los 90 minutos del domingo en el estadio 23 de Agoto.

¿Qué cosas entran a tallar en momentos como estos? Muchas. La más saliente, sin dudas, es la capacidad para mantener la calma. Ni el más mesurado de los jugadores querrá dejar pasar por alto la chance y que el ascenso se extienda hasta el día siguiente o bien hasta el encuentro contra Aldosivi, en la fecha siguiente.

Ocurre que en los últimos partidos, cuando el equipo tuvo que mostrar entereza desde lo futbolístico pero fundamentalmente desde lo emocional, fue cuando florecieron algunas fallas hasta estructurales si se quiere. Visibles por cierto. Y esto al margen de lo que fueron los resultados en sí. Porque contra Crucero del Norte a Central se lo vio apurado, fuera de su circuito emocional habitual, pero sin embargo logró sumar de a tres. Después, las expulsiones contra Douglas Haig bien podrían tomarse (aunque de manera inconsciente) como corolario de esa sensación de ansiedad. El bajo nivel con Ferro y hasta el empate del pasado domingo ante Defensa también entraría en el ámbito de esa aceleración propia y de ese querer transitar más rápido que el tiempo. Todo es entendible. Pero no quiere decir que no se trate de un ingrediente más para medir.

A partir de ahora el cuadro de situación cambia. Es que salvo una verdadera catástrofe, el hecho de mantener la distancia con el cuarto hace que en cualquier partido pueda llegar el ascenso. Jujuy es la primera estación de las que restan sortear. Será el primer partido con la chance concreta, sabiendo que un triunfo llevará al club nuevamente a la elite del fútbol argentino. Por eso, la tranquilidad deberá ser proporcional a la carga de ilusión.

La posibilidad ahora sí esta ahí y lo que separa al deseo de la realidad es ni más ni menos que un acto de voluntad propia. Esta vez sí Central depende de Central.

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