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Central mostró más calma y menos vértigo en los ensayos del verano

Los partidos de pretemporada, con cambio de esquema incluido, mostraron un equipo más paciente y pensante.

Jueves 30 de Enero de 2014

Qué es lo que tenía y qué tiene ahora. Qué es lo que hacía y qué es lo que, al menos pretende, hacer ahora. De dónde viene y hacia dónde va. Todos interrogantes en un Rosario Central que terminó con el ánimo en alza el pasado torneo Inicial y que afronta la segunda parte de la temporada también con buenas expectativas. El primer análisis, demasiado en bruto si se quiere, tiene que ver con el cambio de esquema y la consecuente diferencia a la hora de encarar lo partidos, que no tiene que ver estrictamente con la estrategia, que aparenta ser la misma de siempre, pero sí con algunas posturas que harían ver un equipo más calmo, sin tanto vértigo ni movidas alocadas.

Parece raro que esto suceda por la llegada de un solo jugador (Jesús Méndez), pero nadie puede escaparle al análisis racional de que el arribo del mendocino modificó el cuadro de acción. Para muestra vale el rápido repaso respecto a lo que hizo Miguel Angel Russo ni bien el volante aterrizó en Arroyito: lo puso en movimiento y rápidamente lo mandó al campo de juego (jugó los tres amistosos que disputó el canalla en lo que va de la pretemporada).

Y con esta forma de juego algunas cosas cambiaron. Por supuesto que la presión en tres cuartos no se negocia. Tampoco la intención de la tenencia del balón. Sí la forma de la gestación. Hoy todo parece indicar que la calma será uno de los argumentos futbolísticos a pulir, mejorar y fortalecer. Nada nuevo para Russo, quien desde que llegó al club, sobre todo por el momento futbolístico y las presiones que pesaban sobre el plantel, fue lo que intentó machacar.

Pero el cambio de sistema hoy parece ser la piedra fundacional de ese nuevo modus operandi. En el torneo Inicial la apuesta por tres delanteros hizo de Central un equipo con un vértigo bien marcado. Casi como un sello característico. Por eso muchas veces el mediocampo parecía una estación muy fácil de sortear. Con Carrizo, Luna y Medina, Acuña o quien fuera, la tentación del pelotazo largo y la salida rápida era casi una tentación, que dicho sea de paso dio sus frutos.

Hoy el Chino Luna y Castillejos son los principales responsables de esa presión que antes también se ejercía, pero que de aquí en más podría manejarse de otra manera. Con el mismo aplomo con el que puede engendrarse el progreso en el campo de juego una vez que se tiene la pelota en los pies.

Se vio contra Defensores de Villa Ramallo, pero quedó mucho más en evidencia en Córdoba, con Independiente primero y Belgrano después. Dos partidos en los que se hizo un gran primer tiempo y se decayó en el complemento, pero que en esos momentos en que se mostró la mejor versión fue con un progreso rápido, pero medido y con la intención de más y mejores combinaciones antes de agredir en los últimos metros.

Algunas cosas también se intentarán mejorar en el retroceso (ver aparte), pero la apuesta está en vías de un pequeño cambio.

Russo se cansó de hacer hincapié en la calma que el equipo debe tener y esta nueva forma de jugar hará que el entrenador no sólo no se olvide de un argumento que tanto pregonó, sino de machacarlo.

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