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Central: Le convirtieron seis goles, y cinco de ellos fueron por fallas propias

Cada gol lleva consigo un error, aunque mínimo, por parte de quien defiende. Partiendo de esta base cualquier análisis puede atenuar sensaciones y propiciar ciertos parámetros conformistas...

Jueves 05 de Septiembre de 2013

Cada gol lleva consigo un error, aunque mínimo, por parte de quien defiende. Partiendo de esta base cualquier análisis puede atenuar sensaciones y propiciar ciertos parámetros conformistas, pero de esos errores se nutre el fútbol y son esas fallas las que ponen de manifiesto si un equipo funciona con todas sus luces o sólo con las de emergencia. Central hoy carga con el sufrimiento de que se está codeando demasiado seguido con desatenciones importantes, que terminan resultando implacables en su contra. Para muestra vale el repaso de lo que fueros los goles que le convirtieron, que son 6, y en 5 de ellos se evidenciaron gruesos errores. Y, lo que es peor, en todos esos casos los terminó pagando con un gol en contra.

"Molesta que nos conviertan, más si es de pelota parada", dijo Russo después de lo que fue la derrota en el Monumental contra River. Su malestar seguramente se debe haber potenciado después de lo que fue la caída del pasado fin de semana en Santa Fe, donde Colón fue otro de los equipos que le anotó de un córner, con dos jugadores ganando posiciones, uno de cabeza y el otro (aunque de espaldas al arco) quedando en una situación inmejorable para convertir.

El fútbol siempre tuvo estas cosas. Nada es nuevo. Pero sí se pueden marcar diferencias con lo que viene de jugar el equipo de Russo y lo que está afrontando. Varios jugadores consultados en la pretemporada hicieron mención a que en primera hay futbolistas de mucha más jerarquía y que cualquier error puede terminar en gol. Ni más ni menos que lo que pasa en Central.

Como punto a favor, o meramente esperanzador, está el hecho que de corregir esos yerros el margen de error se estaría achicando considerablemente. Claro que esto debe traducirse de los dichos a los hechos.

Es casi imposible no sentir como un error propio el recibir un gol cuando se llevan apenas 30 segundos de juego y (un dato nada menor) después de haber sido Central el que sacó del medio. Es lo que pasó contra Gimnasia, en La Plata. En ese mismo partido, en el segundo tanto que le convirtieron, le volvieron a cabecear dos veces en el área. Ya se lo había hecho River y, se recuerda, después fue lo que le hizo Colón.

No aprovechar un hombre de más como sucedió frente al sabalero también es un error. Y lo mismo sucede al no convertir en la medida que se genera, más allá de la grata sensación que se siente cuando las chances existen, y en buen número. Pero todo eso forma parte de una cuestión más conceptual en cuanto a juego y no tanto en lo que tiene que ver con movimientos más directos y concretos.

No existe equipo perfecto. Y Central está incluido. Lo que sí tiene es la enorme posibilidad de ajustar detalles, de perfeccionar posicionamientos, especialmente en el retroceso, y a partir de ahí dejar de entregarles tantas facilidades al rival. Puede parecer positivo que mucho de eso dependa de sí mismo corregir. Pero puede tomarse como un gran problema el hecho de ser un equipo reincidente. Porque Central sufrió varios cachetazos en lo que va del torneo, y casi todos fueron por errores propios.

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