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Central despertó en el Gigante y logró un triunfo para el desahogo

Central necesitaba dar una muestra de credibilidad. Tenía que despertar una inconfundible señal de confianza con un acto convincente en el Gigante de Arroyito. Debía salir del sordo atolladero de incertidumbre que le propuso el inicio del torneo y que lo colocó contra un muro de cuestionamientos tempraneros.

Domingo 09 de Septiembre de 2012

Central necesitaba dar una muestra de credibilidad. Tenía que despertar una inconfundible señal de confianza con un acto convincente en el Gigante de Arroyito. Debía salir del sordo atolladero de incertidumbre que le propuso el inicio del torneo y que lo colocó contra un muro de cuestionamientos tempraneros. Por eso el contexto de urgencias multiplicó el significado y los efectos positivos colaterales de la victoria de anoche por 2 a 0 sobre Nueva Chicago. Fue un auténtico desahogo, una invitación al crédito inmediato, un guiño de complicidad que se forjó con una propuesta más enérgica, con más pibes de la cantera en la cancha y con la férrea decisión de ser el patrón del compromiso.

En el arranque del primer tiempo, Central mostró sus intenciones de protagonismo. Más allá de las inquietudes que rodeaban la presentación en casa, el equipo auriazul evidenció más ambición y más movimiento para ir por la victoria.

Con el mediocampo mejor plantado, sintió una mayor dosis de seguridad para desplegar su hoja de ruta. Con el llamativo aplomo de Nery Domínguez para copar el círculo central, la ductilidad de Lagos y las ganas del pibe Becker para romper el molde del partido. Con las ocasionales inspiraciones de Méndez y la movilidad de Costa para buscar sus puntos de referencia en el tablero de acción, el conjunto de Miguel Russo siempre se mostró como el mejor de los contendientes.

Por eso no extrañó que a los 21' Lagos le sirva el primer gol a Méndez, quien entró por su izquierda y de zurda ubicó el balón a la derecha de Monllor para abrir el tanteador.

Central siguió convencido y con el pie en el acelerador. Tuvo un remate de zurda de Costa (25') que no pudo empujar Lagos; una volea de Casteglione (27') tras un tiro libre de Becker, y un bombazo de Domínguez (30') a la salida de un córner que el arquero rival sacó al córner.

Chicago también tuvo lo suyo. Siempre llevó el cartel de segunda figura en el cotejo, pero igual se las arregló para arrimar algo de peligro cuando tuvo la pelota en su poder. A los 23', complicó con tiro libre que Nery Domínguez peinó sin intención hacia atrás, y a los 39' Banegas tuvo una chance soñada entrando sin marca al área chica, pero en ambas ocasiones Caranta se agigantó y despejó el peligro con intervenciones clave.

En el complemento, todo se acomodó en los primeros minutos. Tras una mala salida entre Caranta y Casteglione, rápidamente, en la instancia siguiente, llegó una volea furiosa del pibe Becker desde la derecha que se metió envenenada por arriba del arquero verdinegro y decretó el segundo tanto canalla que provocó una explosión increíble en las tribunas.

Esa anotación le dio a Central las riendas del partido. Y en Arroyito siempre rondó la sensación de que el tercero estaba al caer. Pero el local no estuvo fino y se perdió la oportunidad de ponerle números más gruesos al triunfo.

Los ingresos de Talamonti, Encina y Coniglio sólo fueron retoques pieza por pieza que sirvieron para darle aire y serenidad al equipo en el tramo de cierre. Y Chicago nunca pudo poner en riesgo la apuesta canalla.

Así, Central edificó una victoria vital. Que trascendió al rival y al propio partido. Que se bañó de justicia y arribó en el momento justo. Y que sirvió además para liberar al equipo de algunas peligrosas ataduras y para descomprimir los próximos pasos de un proceso que ayer empezó a encontrar algunas certezas básicas.

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