Central debe quedarse
Si Rosario Central desciende de categoría, el fútbol de Rosario estará de luto, quedará huérfano. Poco sentido tendrá la algarabía indisimulable de su eterno rival, estarán de más las risas burlonas y los chistes alusivos a una institución que paga caro los errores dirigenciales al vender, por necesidades económicas, jugadores indispensables para el logro de un campeonato.

Viernes 19 de Junio de 2009

Si Rosario Central desciende de categoría, el fútbol de Rosario estará de luto, quedará huérfano. Poco sentido tendrá la algarabía indisimulable de su eterno rival, estarán de más las risas burlonas y los chistes alusivos a una institución que paga caro los errores dirigenciales al vender, por necesidades económicas, jugadores indispensables para el logro de un campeonato. Si Central se va a la B, la ciudad ya no gozará de la emoción y las expectativas que imprimen los simpatizantes auriazules y rojinegros 15 días antes del partido clásico. Por eso, es imperdonable que hinchas ñulistas y quizás dirigentes festejen airadamente el fracaso institucional y deportivo de Rosario Central. ¿Acaso no consideran la importante recaudación de dinero cada vez que ambos equipos se enfrentan? ¿Se olvidan del folclore futbolístico antes y durante el encuentro? ¿No eriza la piel ver el colorido en ambas parcialidades, más allá del resultado? Hay que poner énfasis en la racionalidad, no en el sentimiento. A NOB le conviene que Central siga en primera división. No sería extraño que luego, desde la AFA, se intente hundir también al conjunto del parque Independencia. Es para analizarlo, ¿no?

Marcelo Malvestitti,

marcelomalvestitti35@hotmail.com