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Central Córdoba sufrió un pecado de ineficacia

Un 0-2 que se explica en esa capacidad goleadora del delantero bohemio (que clavó el primero y dio la asistencia del segundo), que no tiene ninguno de los futbolistas de Tablada.

Domingo 07 de Octubre de 2012

A Central Córdoba le faltó Andrés Soriano. ¿Suena ridículo? Para nada. Grafica en su justa medida por qué el nuevo líder Atlanta se llevó los tres puntos y el charrúa volvió a Rosario con una derrota que prolonga a cinco los partidos sin victoria.

Un 0-2 que se explica en esa capacidad goleadora del delantero bohemio (que clavó el primero y dio la asistencia del segundo), que no tiene ninguno de los futbolistas de Tablada.

   Existen otras cuestiones a considerar para entender el traspié charrúa. Pero la cantidad de ocasiones que dilapidó, en mayor proporción que las que dispuso el local, tiene mayor relevancia sobre lo que no hizo.

   Mologni quedó como el malo de la película. En sus pies estuvieron las mejores opciones. En la primera quiso esquivar al arquero Gagliardo y se fue con pelota y todo, tras una cesión corta hacia atrás de Valdez. En la siguiente se fue hacia el arco luego de una habilitación de Lazo y, cuando entraba al área, se la sacó Segovia.

   La restante, Lazo desbordó, lo buscó con un centró atrás y desde una buena posición le dio débil de zurda.

   Un mal día lo puede tener cualquiera. Tampoco pasa por cargarle todas las culpas a Mologni. Guruceaga y Raymonda también tuvieron para convertir y no lo hicieron.

   ¿En dónde estuvo la virtud de Central Córdoba en esa primera etapa? En que no la rifó, Cerutti fue un buen enlace entre los de atrás y los otros volantes, y Raymonda formó una buena sociedad con Villagra para progresar por izquierda.

   Pero Atlanta encontró un gol rápido (a los 10?) que marcaría el rumbo. Soriano, que tocó pocas pelotas pero fueron letales, maniobró afuera del área, se sacó de encima a Villar y sacó un zurdazo abajo, seco, que llegó hasta el fondo del arco.

   Antes y después, Central Córdoba tuvo mayor tiempo la pelota, no así en el segundo tiempo. Es que Villagra no pesó como antes y Raymonda lo mismo. De Bruno entró y alternó buenas con malas. Mologni salió por un Hernán Alvarez que tampoco incidió y Lazo desapareció.

   Atlanta, siempre más práctico, le quitó la pelota al charrúa a partir de Lucas Ferreiro y desnudó en mayor medida una defensa de Tablada que siempre se mostró inestable.

   Pese a que casi no inquietó, Central Córdoba tuvo alguna que otra posibilidad. El centro de Villagra que se cerró y dio en el palo y una volea de Alvarez, desde buena posición, que salió muy cerca.

   Hasta que Soriano, después de una siesta, esperó con la marca encima el pique de Pinto y se la dio para que perfore el arco de Juan Cruz Leguizamón.

   Más allá de cuestiones a corregir, Central Córdoba pagó caro que le faltó un Soriano.

Vaquero: "Me preocupa la última puntada"

Marcelo Vaquero fue concreto. El entrenador de Central Córdoba expuso, a su parecer, las falencias que le costaron los tres puntos. Habló sobre la falta de definición, la necesidad de saber protegerse mejor cuando el partido así lo requiere y hasta expresó cierto disconformismo porque en algunos pasajes del segundo tiempo no se llegó al área contraria como pretendía.
   “En el primer tiempo el equipo hizo un buen partido. Tuvo la tenencia de la pelota y generó situaciones, pero no estuvimos precisos en la definición. Y en el segundo, ya estando en desventaja, se quiso mantener la misma sintonía de juego. Por momentos se logró y en otros no. Y a partir del segundo gol se hizo muy difícil, aparecieron los nervios y no se pudo elaborar más juego”, analizó Vaquero.
   “Si comparamos las situaciones de uno y otro fueron parejas. Pero los partidos se ganan con goles, con eficiencia”, continuó.
   “Me preocupa que falte la última puntada, pero también hay que ser consciente de que si no se puede ganar, no hay que perder. Más allá de que por momentos se tenga un buen juego, hay que saber cerrar el arco”, agregó.
   Cuando se le preguntó si fue algo estipulado avanzar tanto por el centro de la cancha durante el segundo tiempo, Vaquero fue contundente: “No, se tenía que atacar por afuera, era la idea primaria, como lo habíamos hecho y bien en la primera etapa”.
   “La indicación que le di a De Bruno cuando ingresó era que trate de abrir el juego para aprovechar que Alvarez tiene presencia en el área. En algunos casos los cambios dan resultados y en otros no, como en este”, dijo sin vueltas.
   Si bien le presta atención, no le dio tanta relevancia al hecho que el charrúa utilizó casi con exclusividad el sector izquierdo para atacar cuando utilizó los laterales. “Estamos más mecanizados para trabajar por el sector izquierdo. Nos está faltando por el derecho. Pero lo importante es que el equipo estaba llegando con situaciones claras y no la embocamos”, concluyó. l

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