Jueves 30 de Junio de 2011
El martes 21 de junio frente a la sede de Rosario Central hubo una manifestación, profusamente anunciada en todos los medios y fogoneada desde todas las redes sociales y páginas web partidarias, con el declarado propósito de presentar un petitorio a los síndicos del club, pero con el oculto motivo de pedir la renuncia de Gonzalo Belloso. Agrupaciones opositoras hace varios días que están pidiendo la renuncia de Belloso y, en la manifestación, la televisión hizo escuchar los cánticos de los concurrentes que confirmaban eso. Episodios como éste, tienen un nombre definido hace ya mucho tiempo: se llaman “golpes de Estado”. Lo del martes de la semana pasada fue claro: intentar voltear a Belloso para sacar de la escena a quien les puede impedir llegar al poder en Central, en un futuro que imaginan próximo. El paso siguiente, seguramente, ante cualquier circunstancia como podría ser perder dos partidos seguidos, sería pedir la renuncia de uno o varios integrantes de la comisión directiva con el fin de lograr la acefalía que obligue a nuevas elecciones. Todavía no digieren que perdieron la última elección. No logran entender el porqué. Es por eso que la noche de las elecciones del año pasado, en un enorme acto fallido, decían que la victoria de Raza Canalla era digna de un “análisis sociológico”. (La Capital, 4/7/10). Los análisis sociológicos los hacen los sociólogos. Un sociólogo (entre otras cosas) es un psicólogo de multitudes. Es decir, mandaban al psicólogo a la multitud mayoritaria que había votado a las actuales autoridades. Para ellos, los 7.277 canallas (63.23 %) que votaron a Belloso y su lista eran una manga de locos. Recuerdo que en junio de 2010, varias páginas web partidarias hacían encuestas sobre el resultado de las elecciones que se aproximaban: en todas ganaba la hoy oposición. Por esos días se informaba (La Capital 12/6/10) que dichas encuestas habían sido falseadas, por lo que no tenían validez alguna. Durante las primeras horas de la tarde de los comicios, la hoy oposición aseguraba que encuestas de boca de urna los daban ganadores “por uno o dos puntos”. Perdieron por 27 puntos. Resulta hoy cuanto menos curioso que correligionarios de los que habrían hecho dichas encuestas truchas se presenten hoy pidiendo transparencia. No estoy en contra de que la CD esté obligada a responder a las inquietudes de todos los asociados. Todo lo contrario. Es absolutamente saludable e imprescindible informar sobre los actos de gobierno. Es exactamente eso lo que está haciendo la actual CD. La prontitud con que hoy se responde a las inquietudes de los socios, yo no la vi en los últimos 50 años. Lo que me pregunto es por qué los 7.277 canallas que votaron y ganaron la elección tengan que soportar como convidados de piedra que, a poco menos de un año, los que la perdieron hoy se presenten pidiendo explicaciones y esgrimiendo supuestos derechos. ¿Y los derechos de los 7.277? ¿Los derechos de los que ganaron la elección? ¿Por qué tienen que aceptar, repito como convidados de piedra, que la CD tenga que hacer cosas que no quiere o que había decidido no hacer ahora?
Pedro Alberdi