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Central cerró un año copado, ganó los dos clásicos y se metió en la Sudamericana

El primer mojón a cruzar fue la permanencia y lo consiguió de manera holgada, incluso varias fechas antes del epílogo y sin sufrimiento. Anoche ganó y se metió en un torneo internacional.

Domingo 18 de Mayo de 2014

Nunca hay que olvidarse cuál fue el punto de partida para evaluar hasta dónde se llegó. Y en este razonamiento no hay dudas de que la campaña global del Canalla cumplió ampliamente las expectativas. Porque, no sin pasar algunos sofocones y con una irregularidad constante en el nivel de juego, fue enhebrando una tras otra las metas de una hoja de ruta sólida desde los números. Luego de tres temporadas en la B Nacional volvió a la máxima categoría y se readaptó de manera inmediata. No fue menos que nadie y con aciertos y errores le dio trabajo a todos los adversarios, más allá del circunstancial resultado final. El primer mojón a cruzar fue la permanencia y lo consiguió de manera holgada, incluso varias fechas antes del epílogo y sin sufrimiento. Y la yapa fue el pasaporte que obtuvo anoche para meterse nuevamente en un torneo internacional como la Copa Sudamericana. Por eso la despedida con victoria ante Argentinos le puso el moño a una buena performance general de la alineación de Miguel Angel Russo. La felicidad de los jugadores al término del encuentro y la alegría que bajaba desde los cuatro costados de un Gigante repleto sintetizaron que se cumplió la misión en todos los ítems. Central pudo cruzar la frontera. Claro que tras el cotejo uno de los máximos referentes como Jesús Méndez anunció que se va del club y eso generó nostalgia en la zona de vestuarios.

   El golazo de Jesús Méndez y la impecable definición de Franco Niell en la primera mitad simplificaron todo. Porque en un par de estocadas el Canalla plantó la bandera del protagonismo y le sacó dos goles de ventaja a un equipo que intentó siempre ser prolijo. De allí en más Central sintió que tenía en el bolsillo la recompensa que salió a buscar, que necesitaba para coronar la buena temporada. Pero si a Central todo le costó muchísimo a lo largo del año, por qué ayer iba a ser la excepción. En el complemento el descuento con el bombazo de Gaspar Iñíguez puso otra vez la adrenalina y los nervios arriba de la mesa. A partir de ahí la última palabra no estuvo escrita y al pasaporte internacional le faltaba un sello más para salir del cajón. Y fue Walter Acuña el que apoyó la huella digital en el sensor para sin más trámite resolver el entuerto. ¿Pero? Otro descuento de Freire reinstaló la incertidumbre.

   Igual finalmente Central logró el objetivo. Es cierto que nada tiene el sabor de ganar un campeonato, pero tras lidiar varias temporadas con evitar el descenso, primero, y luego con la urgencia y el martirio que significó ascender, lo de anoche es al menos un síntoma de vitalidad y protagonismo para una institución y una hinchada que están ávidas de ampliar el horizonte de expectativas y codearse con objetivos importantes.

   La campaña de Central fue rocosa desde los números porque llegó a la línea de 54 unidades, aunque también es oportuno apuntar que el nivel de juego no siempre estuvo aceitado. Es más, al equipo a lo largo del año le costó tener regularidad en la tenencia y administración de la pelota. Incluso el partido de anoche fue un resumen de la campaña, en la que nunca logró nada con facilidad. Pero desde todo punto de vista el balance entre el debe y el haber dio superávit.

   Caranta fue el punto más alto. Hubo buenas apariciones con juveniles como Tomás Berra, Jonás Aguirre y Walter Acuña. Logró victorias en ambos clásicos. Y todo bajo la tutela certera de Miguel Angel Russo. Luego de ocho años, desde la Copa Libertadores 2006, el Canalla se metió en un torneo internacional: la Sudamericana 2014. Salud, Central.

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