Miércoles 13 de Junio de 2012
Saltos de calidad. Muestras de carácter. De eso se trata el tránsito de un campeonato tan cerrado, más en una instancia en la que una pelota que pega en el palo y entra puede significar un ascenso y si sale puede matar una ilusión. Es lo que viene pasando desde hace varias fechas, sólo que en esta ocasión Central aún mastica la bronca de la derrota. A partir de eso asoma un análisis que va desde la chance de ascender en la próxima fecha hasta la capacidad que debe mostrar el equipo para que la derrota contra Patronato no tenga consecuencias más allá de la angustia lógica.
Si hay algo que este equipo canalla ya demostró en puntos álgidos del torneo fue precisamente su personalidad. La reposición anímica después de la dura caída contra Instituto es un buen ejemplo para traer a cuento. Ni hablar de lo que sucedió tras el cimbronazo que causó la derrota con Almirante Brown, donde el grupo sintió el impacto y a partir de ahí la cara fue otra. A tal punto que si Central hoy está disfrutando de la posibilidad de seguir en zona de ascenso directo, a pesar del traspié que sufrió el lunes contra Patronato, es precisamente por esa seguidilla de excelentes resultados (siete triunfos y un empate).
Lo que viene será una nueva prueba. El trayecto del vestuario de la cancha de Colón hasta el micro que esperaba a los jugadores tuvo un rasgo distintivo: las miradas contra el piso. Igual, los pocos que se detuvieron a hablar con la prensa coincidieron con que el mal trago debía ser superado rápidamente y que nada podría quitarles el hecho de seguir dependiendo de sí mismo.
Una verdad de perogrullo, pero verdad al fin. Esos dos puntos de diferencia hoy siguen siendo el quid de la cuestión. Ahora, ahondar en lo que viene o, mejor dicho, lo poco que queda, lleva consigo un análisis más fino y que, basado en datos meramente estadísticos, juega a favor del conjunto canalla. A saber: los próximos dos rivales que le quedan a Central son de lo más flojos. Chacarita y Desamparados están 18º y 19º en la tabla del descenso. La otra arista del análisis hablará de que ambos se jugarán la vida (los sanjuaninos llegarán a la última fecha con chance de zafar del descenso, aún perdiendo el sábado), pero en ese punto el equipo de Pizzi corre con cierta ventaja respecto a sus rivales directos, que deberán toparse con equipos, a priori, de mayor envergadura.
Pero no es lo único para poner bajo la lupa. También están el bajo nivel que mostró Central contra Patronato, la escasa puntería que viene exhibiendo en los últimos partidos (lleva dos encuentros sin poder convertir) y el impacto que puede causar en el grupo no sólo la derrota, sino la situación que se suscitó con Jesús Méndez, a quien el entrenador decidió mandarlo al banco en el último encuentro por algo que no tiene nada que ver con lo estrictamente futbolístico.
Es tiempo de levantar la cabeza y mirar para adelante. Fue lo que todos intentaron hacer, a modo de aliciente, para despojarse cuanto antes de la angustia de la derrota. Y otra fórmula no hay. Por supuesto siempre atendiendo a las cosas que se deben mejorar para no tropezar dos veces con la misma piedra.
Una historia repetida y de la que este Central supo sobreponerse, claro que en momentos cuando el margen de error no era tan acotado como ahora. Se insiste en que a las cosas siempre hay que llamarlas por su nombre. La desazón se sintió, pero es lo que hay que meter de manera inmediata en el baúl de los recuerdos porque depender de sí mismo es otra verdad irrefutable.