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Central aprobó el primer examen al vencer 3-1 a Juventud Unida de San Luis por la Copa Argentina

Triunfo en una competencia de eliminación directa. Aprobado. Fortalecimiento anímico, precisamente por el hecho de que los tres frentes siguen abiertos. Aprobado. 

Domingo 27 de Julio de 2014

Triunfo en una competencia de eliminación directa. Aprobado. Fortalecimiento anímico, precisamente por el hecho de que los tres frentes siguen abiertos. Aprobado. Victoria ante un rival de menor rango futbolístico, al que se le debía ganar casi por obligación. Aprobado. Y en el medio de la obligación, un equipo que se mostraba sin refuerzos. Todos puntos que redondean una nota que exime a Central en su primer paso serio en el semestre, que lo ubica como uno de los clasificados a los octavos de final de la Copa Argentina, que le robustece el semblante de cara al debut por el torneo local. ¿Materias en las cuales levantar la nota? Unas cuantas. Pero el triunfo por 3 a 1 sobre Juventud Unida de San Luis es una calificación que conforma.

   Los detalles de lo futbolístico todavía cuestan un poco. Ahora, en el medio había una obligación tácita por la categoría del rival. Pero Central actuó en consecuencia. No sin mostrar que hay tareas a las que debe prestarles mayor atención, pero imponiendo el nombre, la chapa y, en cierta forma, el fútbol.

   No le resultó sencillo el partido al Canalla. Parecía que podía liquidarlo en un abrir y cerrar de ojos. Pero también entregaba la sensación de que estaba en condiciones de comerse más de una cachetada, sólo en cuestión de minutos. Pero Juventud Unida es lo que es. Y Central tiene lo que tiene. Por ejemplo a Caranta, pieza fundamental para mantener el cero en su arco en un primer tiempo en el que de arranque se notó la jerarquía, la velocidad y la capacidad de resolución de un equipo y otro.

   Porque a los 3’ Abreu y Niell se buscaron y desequilibraron, más allá de que el Enano no pudo en el mano a mano con Tombolini. Sí lo logró sobre los 25’, tras un córner de Jonás Aguirre. Victoria parcial y tranquilizadora. A partir de ahí a Medina le resultó un poco más sencillo comenzar a ganar por derecha, a Jonás por el otro sector y a Encina a encontrar mejor los espacios.

Todo, por supuesto, en medio de algunas desatenciones defensivas que bien pudieron entregarles el empate a los puntanos.

   El gol de Jonás Aguirre (pase milimétrico de Medina para Encina, remate fuerte del Sapo y rebote de Tombolini) al minuto del complemento casi que fue un golpe de nocaut para Juventud Unida, que encontró en ese regalo por parte de Delgado (49’) la bocanada de aire que le servía para seguir respirando. Reinoso, agradecido.

   Pero a Central nunca se le fue de las manos el control del partido. Más aún después de la estocada de Abreu (54’) tras la corrida y posterior centro de Jonás Aguirre y el amague de Franco Niell. Una verdadera sutileza de parte del uruguayo.

   Con eso no fue tanto lo que creció el equipo, sino lo que se tranquilizó. De hecho aparecieron algunos movimientos, algunos toques que en otros momentos no daba para hacerlos. Nery de a poco se afirmó en el anillo central, Medina tuvo un recorrido mucho más productivo, al igual que Ferrari, Encina se movió de manera más inteligente y hasta Jonás lució suelto de presiones, buscando el vacío o el desborde sin solución de continuidad.

   Los remates de Landa Garza primero y de Vitale después que se fueron desviados no alcanzaron para hacer sonar ninguna alarma. Lo que sonó fue el timbre de salida tras el primer examen.
Fue con un aprobado, que es lo que el Canalla vino a buscar a Alta Córdoba y se lo llevó rumbo a Rosario.

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