Lunes 01 de Marzo de 2010
Leí la carta de Carlos Italiano del pasado 27 de febrero donde replica una mía y me congratulo de que no esté de acuerdo con el celibato, aunque no comparta del todo que esa situación sea contranatura. En cuanto a que considere que el celibato es un peso de consideración en la vida del sacerdote y que hay otras opciones para desarrollar su actividad sexual, no veo muchas alternativas que se aparten mucho de la masturbación. Me alegra que la Iglesia lo tenga como un tema de discusión como lo detalla con los diversos concilios de Elvira, de Nicea, de Letrán, etcétera, es buena señal, pero creo que tiene que apurar los tiempos porque si no la sociedad le pasará por encima. Hoy en día es visible que hay poca vocación sacerdotal en los jóvenes y ya existen iglesias sin cura y algo abandonadas. Pero como es sabido la Iglesia tiene sus tiempos y 500 años es un período normal para resolver los problemas. Tardaron 400 años en disculparse de la ignominiosa condena que le hicieron a Galileo cuando sus ideas revolucionarias contradecían la teoría geocéntrica del clero: "Epur si muove", dijo. Es cierto que en la sociedad actual hay muchos casos de pedofilia, pero que la misma se produzca en el seno del ambiente eclesiástico es mucho más grave, porque ella debe dar claro ejemplo de conducta. Hace poco el Papa tuvo que pedir disculpas por estas aberraciones, que con cristiana obediencia aceptaremos.
Pocho Mainieri,
enzomainieri@hotmail.com