Celibato y pedofilia (II)
Reforzando la carta del señor Pocho Mainieri del pasado 21 de febrero, titulada "Celibato y pedofilia", digo que en algún momento la sociedad tiene que aceptar que el "llamado divino" no es otra cosa que la confusión de un joven de carácter apocado, de familia autoritaria, religiosa (observar a grupos de seminaristas) y no pocas veces el descubrimiento de una sexualidad diferente.

Miércoles 24 de Febrero de 2010

Reforzando la carta del señor Pocho Mainieri del pasado 21 de febrero, titulada "Celibato y pedofilia", digo que en algún momento la sociedad tiene que aceptar que el "llamado divino" no es otra cosa que la confusión de un joven de carácter apocado, de familia autoritaria, religiosa (observar a grupos de seminaristas) y no pocas veces el descubrimiento de una sexualidad diferente. Todo sacerdote practica su sexualidad, solo o en compañía, excepto el asexuado por naturaleza. Azotarse o herirse por tener una erección es de alienados medievales. Todas estas aberraciones contra la naturaleza traen como consecuencia misoginias, homofobias y hasta posiciones políticas extremas. La ciencia no sale con una espada a combatir a las religiones, basta tocar estos temas con sicólogos, sociólogos, antropólogos y sabrán de qué hablo. Monseñor Storni les decía a sus víctimas que esa era la relación que Dios aprobaba. Todo hombre necesita tener su fe, pero sin alienación, sólo hace falta sentido común.

Eduardo Aguilar,

DNI 6.078.179