Jueves 06 de Febrero de 2014
Bomberos y miembros de Defensa Civil que trabajaron ayer en el siniestro del barrio porteño de Barracas expresaron bronca y tristeza por la muerte de sus nueve compañeros, y consideraron que ocurrió “una desgracia que no tendría que haber pasado”.
“Tengo una tristeza enorme porque cobramos dos mangos y laburamos y ponemos el pecho todos los días”, dijo a la prensa un agente de la Guardia de Auxilio y Emergencia de la Ciudad, que perdió dos integrantes en el siniestro.
Otro rescatista reclamó cambios en los protocolos de actuación en los operativos de emergencias, al recordar que ellos son los primeros en llegar en estos casos y afirmar que “nos faltan elementos de seguridad para actuar”.
“Recen por nuestros compañeros fallecidos, tenemos una tristeza enorme”, manifestó el joven que vio caer la pared sobre sus compañeros.
En tanto, un efectivo policial dijo: “Llegamos como a cualquier emergencia, pero nos pasó una desgracia que no nos tendría que haber pasado. Cedió la pared, había un montón de compañeros ahí y los atrapó a todos”.
El jefe del Same (Sistema de Asistencia Médica de Emergencias), Alberto Crescenti, también expresó su sensación frente a la tragedia: “Estamos consternados, las víctimas son compañeros nuestros y nos costó mucho el rescate”, dijo con la voz entrecortada al dar un detalle de muertos y heridos.
“Han entregado la vida cumpliendo un acto de solidaridad y cumpliendo con su deber”, agregó. “Estamos profundamente dolidos y consternados”, coincidió el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al anunciar en Casa Rosada dos días de duelo por la tragedia.
Mientras que el secretario de Seguridad, Sergio Berni, dijo en el lugar del siniestro que “hoy es un día muy difícil”, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, destacó la labor de rescatistas y bomberos al opinar que el derrumbe se produjo porque “cedió una de las paredes que no debería haber cedido”.
A lo largo de la jornada también se escucharon testimonios de los vecinos del barrio de Barracas que fueron testigos del derrumbe.
Una mujer de nombre Mabel, que vive frente al depósito y se autoevacuó al iniciarse el siniestro, dijo que “se vieron las llamas, se movió todo, cayó la pared y se escucharon los gritos de los bomberos”.
“Esto es una catástrofe”, expresó, e indicó que “los bomberos corrieron hacia ese lugar porque sabían que sus compañeros estaban adentro”.
“La mayoría de los vecinos estábamos descansando cuando empezamos a escuchar pedidos de auxilio. Los bomberos estaban intentando abrir una puerta con una amoladora cuando se les vino la pared encima”, precisó otro testigo que se identificó como Juan Carlos.