Martes 01 de Septiembre de 2009
Buenos Aires.— Jorge Carlos Agosti, un colectivero de 64 años que había
sido condenado a 4 años de prisión efectiva por haber atropellado y matado en 2004 a un chico de 13
años a la salida de una escuela del barrio porteño de Villa Real, fue detenido en Necochea a dos
meses de que prescribiera la pena.
Agosti estaba prófugo desde abril de 2007, cuando la Cámara de Casación
confirmó su condena por el homicidio culposo de Ezequiel Ruiz. “Si continuaba prófugo hasta
el 17 de octubre próximo prescribía su condena ya que ese día se cumplían los cuatro años desde el
día que fue condenado y el caso hubiera quedado impune”, explicó un jefe policial.
Los detectives llegaron a Necochea guiados por tareas de inteligencia y
detuvieron a Agosti cuando jugaba a las bochas en un parque. “Estaba muy cambiado: se dejó el
pelo largo y la barba. Además, había montado un esquema especial de comunicación con su familia a
través de contactos y celulares que nos hacía difícil su localización”, señaló un vocero.
El hecho. Ezequiel Ruiz murió el 24 de marzo de 2004 cuando al salir de su primer
día de clases de la Escuela Técnica 35 fue atropellado por el interno 55 de la línea 181 que
conducía Agosti. El chofer arrastró varios metros a la víctima, que quedó atrapada en las ruedas
traseras del vehículo. Según la causa, Agosti recién detuvo su marcha por los gritos de los
testigos del accidente y nunca bajó para asistir a Ezequiel, quien murió en un hospital horas
después.
El 17 de octubre de 2005 el Tribunal Oral 28 porteño condenó a Agosti a
4 años de prisión efectiva por homicidio culposo agravado, aunque el chofer quedó libre hasta que
el fallo quedara firme. En abril de 2007 la Cámara Nacional de Casación confirmó la condena por lo
que Agosti debía ir a la cárcel pero al enterarse del fallo, se fugó.
La madre de Ruiz, María Julia Cabrera, era una de las integrantes de la
organización “Madres del Dolor” y murió de cáncer mientras esperaba que la policía
atrapara al colectivero. Sin embargo, fuentes judiciales destacaron que el caso pudo ser
esclarecido gracias a la tenacidad de la mujer, quien tras el accidente encontró a testigos luego
de repartir volantes por el barrio y de subir a distintos internos de la línea 181. (Télam)