Causas y consecuencias
Hoy a la espera de abrir el diario, o escuchar en radio o en televisión alguna buena noticia, donde uno realmente pueda descansar sobre ella y pensar que todavía suceden cosas buenas, pero no, nada de ello a la vista, a seguir aguantando.

Sábado 03 de Noviembre de 2012

Hoy a la espera de abrir el diario, o escuchar en radio o en televisión alguna buena noticia, donde uno realmente pueda descansar sobre ella y pensar que todavía suceden cosas buenas, pero no, nada de ello a la vista, a seguir aguantando. Este no es un mensaje de Nostradamus, pero me gustaría comenzar a ver los días que transcurren en esta ciudad con un poco más de optimismo y no que estemos en forma permanente a la defensiva. Donde en forma casi organizada y sistemática se pone de manifiesto que no estamos preparados para ver, pensar y desarrollar una ciudad como la que pretendemos. De manifiesto está que cuando suceden fenómenos meteorológicos como los de los últimos tiempos hay falencias, pero esto es entendible hasta que se demuestra que no existe ningún plan de contingencia, calles anegadas, suciedad, barro, veredas rotas, digamos que la canasta de desprolijidades está que rebalsa. Sobre esto les puedo contar que hacer un safari por calle Códoba desde Paraguay hasta bulevar Oroño los días de lluvia, es caminar sobre los mismísimos pantanos del Iberá. Se nota que el proceso de destrucción de veredas está creciendo. Ahora si esto pasa aquí, me gustaría que pensemos qué pasa en los barrios más alejados. Ahora con lo expuesto, ¿creen ustedes que estamos en un proceso de crecimiento como ciudad? Creo que la respuesta está a la vista. Pero desde el Ejecutivo nos hacen saber que la problemática financiera llega a sus puertas y que el proceso inflacionario los afecta a punto tal de tener que aumentar prácticamente todo, desde la TGI hasta los aranceles del acarreo de las grúas. Ahora para aquellos que queremos una ciudad limpia, organizada en vías de progreso, ¿les parece dejar así, al simple albedrío del Ejecutivo la potestad de manejar tan mal nuestros impuestos? Digamos que además de que la administración es bastante mala e ineficiente, no terminamos sabiendo muchas cosas. Por ejemplo, ¿sobre qué porcentaje del presupuesto están expresados los recursos para el personal? Diría que sobre esto siempre existe una incógnita, ya que año a año el personal contratado crece inescrupulosamente. Digamos que desde la Secretaría de Hacienda las cosas no ven nada bien y menos ahora que hay una cantidad de ítems que cada vez se les hace más difícil justificar. Si todo esto, o partir de algo de todo esto comienza a cambiar tendremos entonces la oportunidad de empezar a ver algunas buenas noticias donde nos hagan sentir mejor.

Guillermo V. Ferreyra