Jueves 05 de Diciembre de 2013
Sandra Inés Marín y Flavia Leilén Zacarías, esposa e hija de Delfín David Zacarías, presentaron un hábeas corpus ante el juez federal Carlos Vera Barros para no ser trasladadas a la cárcel de Ezeiza. Lo hicieron a través del abogado Paul Krupnik después de que llegara a sus oídos el dato de que un ex jefe de la Policía Federal habría ofrecido 30 mil pesos para que las internas originaran una trifulca y las hirieran.
Delfín Zacarías y su familia fueron detenidos el 5 de septiembre pasado tras el allanamiento a una casa de Funes en la que se incautaron 300 kilos de cocaína y pasta base además de una importante cantidad de precursores químicos para la elaboración de la droga. Posteriormente fueron procesados por integrar, con diferentes roles, una organización dedicada al narcotráfico.
Un año antes de que ese procedimiento ocurriese, Sandra Marín había denunciado al subcomisario Gustavo Serna, quien estaba a cargo de la División Drogas Peligrosas de la Policía Federal en Rosario. Fue en agosto del 2012 cuando la mujer dijo que el oficial había mandado a dos subordinados a su remisería de Granadero Baigorria para extorsionarla a fin de no armarle una causa por tráfico de drogas. Esa denuncia y la difusión de que Serna ya había estado preso en Córdoba en una causa por tráfico de estupefacientes, terminaron con la carrera del oficial.
Marín y su hija están alojadas en la alcaidía de mujeres de La Paz al 400 y el hábeas corpus que presentaron se sumó al elevado el lunes pasado por el penalista Enrique Fernando Sirio en representación de Joel Zacarías, hijo de Delfín, quien padece fibrosis quística y ve agudizados sus problemas respiratorios al estar tras las rejas.
La denuncia. Según el hábeas corpus, "por intermedio de un familiar de L.A.B., detenida en el Complejo Penitenciario de Ezeiza, nos comunicaron que el subcomisario Gustavo Serna habría pagado 30 mil pesos a unas internas y a personal del Servicio Penitenciario Federal (SPF) para que se simulen una «trifulca» y nos den un facazo". La interna, mientras fregaba pisos en un pabellón, dijo haber escuchado a tres carceleras hablar del tema. Una de ellas decía que "Serna había pagado esa suma para que las maten como «vuelto» por la denuncia" que realizaron contra él en 2012.
La familia Zacarías cayó en el macro del "Operativo Flipper" que tuvo su epicentro en un chalé de Las Achiras 2528, en Funes, donde según el juez Vera Barros funcionaba una cocina de cocaína. Allí fue apresado Delfín Zacarías, de 48 años, quien era investigado por la Secretaría de Delitos Complejos de la provincia por su vertiginoso crecimiento patrimonial. Además de la casa de Funes hubo 14 allanamientos en Rosario, Capital Federal y el conurbano bonaerense que arrojaron la detención de otras 13 personas (cuatro de ellas familiares de Zacarías) y el secuestro de unos 2 mil litros de precursores químicos, 11 vehículos y dinero en efectivo.
El juez Vera Barros procesó a Delfín Zacarías como líder de la banda, y a Sandra Inés Marín, Joel Zacarías y Flavia Leilén Zacarías por tenencia, producción y comercialización de drogas y por la administración de ganancias de origen ilícito en una banda organizada. En una entrevista con este diario, Zacarías dijo: "Esto fue una súper cama que me hicieron" y "tengo miedo que me muevan de acá y me maten en otro lado para que no siga hablando".