Cataluña, a un paso de prohibir las corridas de toros y dispara la polémica
Cataluña abrió ayer la puerta a la prohibición de las corridas de toros en esa región del noreste de España. La mayoría del Parlamento regional se pronunció a favor de abordar una iniciativa legislativa popular para ello, desencadenando un encendido debate social y una tormenta en el mundo taurino.

Domingo 20 de Diciembre de 2009

Cataluña abrió ayer la puerta a la prohibición de las corridas de toros en esa región del noreste de España. La mayoría del Parlamento regional se pronunció a favor de abordar una iniciativa legislativa popular para ello, desencadenando un encendido debate social y una tormenta en el mundo taurino.
  Fiesta nacional o vergüenza nacional. Los dos frentes se vieron ayer las caras, entre gran expectación mediática y social, en una atestada Cámara catalana. Y los antitaurinos consiguieron en ella el mayor hito logrado hasta ahora en la historia de su lucha contra un espectáculo que consideran una tortura innecesaria.
  En el resultado fue determinante que los dos grandes partidos de la Cámara, el socialista (PSC) y el nacionalista Convergencia i Unió (CiU) diesen libertad a sus diputados, en una votación que fue secreta. Los que quieren la abolición ganaron por 67 votos a 59. Hubo además cinco abstenciones.
  Ahora, la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), que en su día recogió 180.000 firmas, 130.000 más de las necesarias para llegar a la Cámara, será debatida en comisión con el objetivo de que las corridas de toros dejen de estar excluidas de la ley catalana que prohíbe las peleas y espectáculos con animales en los que se les ocasiona sufrimiento con “tratamientos antinaturales”.
  El texto definitivo podría estar listo en mayo para ser votado en el pleno.
  Las corridas “no encajan en los valores de la sociedad del siglo XXI”, dijo Anna Mulà, encargada de defender en la tribuna de oradores la ILP presentada por la plataforma Prou! (¡Basta!). Son un “maltrato evitable” y “una tortura”, aseguró. La alegría entre los abolicionistas fue más que palpable tras superar la votación: risas, aplausos e incluso lágrimas.
  El mundo taurino, por su parte, reaccionó indignado. “Es un ataque político contra algo muy español”, aseguró el torero Enrique Ponce, uno de los más valorados de un país en el que la llamada fiesta nacional forma parte del acervo cultural y ha sido retratada durante siglos en pintura y literatura.

Trasfondo nacionalista. En una región de 7,4 millones de habitantes con un destacado sentimiento nacionalista e incluso independentista, en el trasfondo de este debate se encuentra también el enfrentamiento identitario entre lo español y lo catalán, aunque los partidos nacionalistas de izquierda intentaron ayer dejarlo al margen en defensa de la causa.
  “Este no es un debate catalán. Es un debate universal, que se produce en todos los países donde hay toros”, manifestó el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Joan Puigcercós. Este partido e Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV) ya avanzaron su oposición a las corridas antes de la votación. El conservador Partido Popular (PP) y Ciutadans votaron por no debatir la ILP.
  Aunque Cataluña no sería la primera región española en abolir los toros (las Islas Canarias lo hicieron ya en 1991, aunque allí hacía ya años que no se celebraba una corrida), lo que ayer sucedió en el Parlamento catalán fue un hito histórico en un país que dio toreros como Manolete, El Cordobés o Paquirri y a quienes la sociedad española convirtió en auténticos símbolos.
  Sin embargo, las cosas ya no son lo que fueron. Y la fiesta nacional ha ido perdiendo adeptos, según se aprecia en las encuestas que en los últimos años se han ocupado del tema. Y el número de festejos con toros ha ido descendiendo.
  Barcelona fue la única ciudad en el país que llegó a contar con tres cosos taurinos. Ahora, sin embargo, sólo sobrevive la Plaza Monumental, elegida por el diestro José Tomás para su apoteósico regreso al toreo. Y la capital catalana se declaró en 2004 ciudad antitaurina. Otras, como Gerona, Figueras y Lloret del Mar hace ya tiempo que demolieron sus plazas.
  Por eso, algunos creen que más que prohibir las corridas de toros, lo que habría que hacer es dejar que la estocada final se la vayan dando ellas mismas.
  Desde el gobierno central de José Luis Rodríguez Zapatero, entretanto, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, llamó a la calma. Hay que esperar “con normalidad democrática” el resultado de la tramitación que comienza sin “presuponer el resultado”, dijo, aunque señaló que su Ejecutivo no es partidario de prohibir, sino de permitir “elegir en libertad”.
  La prohibición de las corridas de toros a nivel nacional no está en la agenda del gobierno socialista, admitió. Hace un par de años, la que entonces era ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ya expresó su anhelo de que se pudiera llegar a prohibir la muerte del toro en la plaza. Y algunos casi se comen al gobierno de Zapatero.