Lunes 12 de Agosto de 2013
Al ave de rapiña le limaron las garras y está “cabrero”, los periodistas afines al entorno de ese avechucho dicen que fue víctima de una traición causada por un espía metido en su propio nido, calificándolo a éste con palabras complejas que traduciéndolas a nuestro léxico popular de la calle sería como “batidor o alcahuete”. Esta persona en cuestión, experto en informática, que también a su vez realizó trabajos de espionaje a favor de ese halcón todopoderoso, fue cambiando su forma de pensar y con una nueva visión positiva abandonó esas “fulerías” y nos abrió los ojos alertándonos sobre un ave con ambición de ser el mandamás del planeta y “manejar” todo según sus intereses. Un viejo proverbio dice: a un amigo no vayas a contarle que hay personas maliciosas que lo quieren perjudicar, más vale encárgate tú de destruirlos. En el caso de Orwell Snowden no cabe esta definición, sería como si una hormiga combatiese a un elefante, ni con la ayuda de Superman y Batman lograrían refrenar estos procederes nefastos; a todo esto cabe una reflexión: ¿fue positivo o no el accionar de este joven informante? En esa red de espionaje fueron y son víctimas muchos y variados países, incluso con diversidad de ideas políticas, aunque los espionajes se realizan también en Estados corruptos es de rechazarlos pues si bien sus dirigentes han llevado a ese país a un estado de descomposición, también en ese suelo conviven personas honestas y progresistas, serán ellos y no los espías los encargados de un futuro mejor, teniendo siempre presente el viejo refrán “El que mal obra mal acaba”. Hay países que en solidaridad con Snowden le ofrecen asilo, pero tal vez esos lugares no son de una fortaleza inmutable, necesaria para poder contrarrestar una operación tipo comando halcón y así frustrar la intención de ese pájaro gigante de enorme pico y garras afiladas por el cual en fracción de minutos su cometido podría ser realizable. Por el momento solo queda un sueño para salvaguardar la vida y felicidad de este muchacho de anteojos, la idea consiste en que todos los países del planeta exterioricen su solidaridad, con marchas pacíficas, apagones, publicando en tarjetas su imagen u otras medidas para llamar a reflexión, sin olvidar entre otros a dos jóvenes, Assange y Mannig, en casos similares. Incluso, que este tipo de solidaridad también se realice en ese país donde anida el ave de garras, pues a su vez allí conviven miles de personas de buena voluntad.
Aurelio Puccini