Viernes 15 de Marzo de 2013
El custodio privado que estaba a cargo de la seguridad de la sucursal del Banco Río de la cual Carolina Píparo extrajo en 2010 el dinero que luego le robaron en una violenta salidera, admitió ayer falencias en la seguridad de la entidad y explicó que ni siquiera tenía un handy para comunicarse con el policía que estaba en la garita. En tanto, la gerenta de la entidad, Valeria del Valle, reconoció que Píparo debió poder extraer el dinero requerido la primera vez que fue a buscarlo y se lo denegaron, y dijo que fue decisión del tesorero no dárselo, razón por la cual los investigadores dudan acerca de la posible complicidad del empleado con la banda.
El empleado de Prosegur Hugo Vieira aseguró ayer durante su testimonio en el juicio oral y público que se le sigue a siete hombres por la salidera bancaria ocurrida el 29 de julio de 2010, que no vio "nada raro" en el momento en que Píparo extrajo el dinero y que no cometió errores en su trabajo. "Yo no me equivoqué, no creo haberme equivocado. Si uno no ve no puede hacer milagros", dijo el hombre ante el Tribunal.
El custodio reconoció que "estaba solo" para cumplir con la función de controlar la seguridad "de la fila de cajas, de la puerta de entrada, de la fila de los cajeros Banelco, del ingreso al estacionamiento y de la fila de mesa de entradas".
Sin contacto. Asimismo, Vieira explicó que en la garita del hall del banco "había un policía, pero yo no tenía handy para comunicarme con él. Si yo veía algo raro debía acercarme y avisarle o pedirle a un empleado un teléfono fijo y le avisaba. No tenía medio de comunicación directo, tenía un pulsador inalámbrico que era para accionarlo en caso de robo, pero nunca lo usé, nunca tuve robos", sostuvo Vieira.
El hombre, retirado de la Prefectura Naval y con un vocabulario simple y limitado, debió responder a un intenso interrogatorio del fiscal Marcelo Romero y del abogado de Carolina Píparo, Fernando Burlando. Sus respuestas revelaron las deficiencias en materia de seguridad que tenía y aún tiene la sucursal bancaria. A tal punto que al terminar el testimonio, el fiscal rogó: "Tenemos un banco sin policías, sin comunicación directa con la policía, ni personal armado en su interior, ¡que Dios nos ampare!", dijo.
Me avisaban. "Si veían algo que a mí se me escapaba, los empleados del banco se me acercaban o me llamaban para alertarme y si hay alguien sospechoso dentro del banco, el protocolo indica que debo acercarme, preguntarle qué trámite pretende hacer y, si no puede justificar la estadía, le digo que se retire".
Respecto a si los clientes del banco observaban o podían escuchar la operatoria que hacían en las cajas otros clientes, el vigilante que aún trabaja en la entidad afirmó que "más que escucharse se veía, las cajas estaban a la vista". Y al ser consultado sobre el video de seguridad donde se vio cómo fue marcada Píparo por un hombre que estaba en la fila de cajas, el custodio dijo que lo vio "por televisión", pero que "nunca" se lo mostraron. "Yo no sospeché nada, no vi nada raro. En la filmación sí me parece sospechoso (lo que hace el marcador) pero en ese momento no me pareció".
Vieira explicó que tras la salidera que sufrió Píparo comenzó a trabajar acompañado por otro custodio, por lo que ahora él se encarga "exclusivamente de vigilar la fila de las cajas" y su compañero hace "el rondín por los demás sectores". "Ahora no hay más policías. Pusieron un empleado de seguridad en ese búnker y somos dos en el salón", detalló Vieira, provocando el estupor de la sala con el dato de la falta de personal policial en la entidad.