Casildazo, historia con pocas luces
Hace ya siete años, un 15 de enero de 2002, se llevó a cabo una marcha que se intuía era pacífica. Sin embargo, todo terminó en destrozos, desorden y malos augurios para la gente de una comunidad atropellada por la incertidumbre y la difícil situación económica que atravesaba el país.

Domingo 18 de Enero de 2009

Hace ya siete años, un 15 de enero de 2002, se llevó a cabo una marcha que se intuía era pacífica. Sin embargo, todo terminó en destrozos, desorden y malos augurios para la gente de una comunidad atropellada por la incertidumbre y la difícil situación económica que atravesaba el país. Pero claro, este fue un hecho más de los tantos que ocurren en el mal llamado "interior" de la Argentina; ya que no pasó en una ciudad grande, sino en una localidad que nadie o apenas algunos conocen. Así y todo, muchas personas se enteraron de lo sucedido en Casilda aquella tarde calurosa, en pleno verano; a menos de un mes de la patética, por decirlo de alguna manera, caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Si bien la situación comenzó alrededor de las 11 de la mañana, con una manifestación tranquila del sector agrícola, después del mediodía se transformó en una hecatombe, en donde gente que nada tenía que ver con el asunto se abocó a romper vidrieras de locales céntricos y bancos, quemar oficinas, ocasionar disturbios en la vía pública y demás. Todo ello llevó a que la ciudad se vistiese de pánico y el caos se apoderara del pueblo, que ni siquiera podía asomar sus cabezas por las ventanas para ver qué estaba pasando. Hoy por hoy, los casildenses sólo recordamos el desastre y la barbarie. Otros apenas si se acuerdan de algo por lo que vieron en televisión, cuando la mayoría de los medios masivos del país y hasta algunos del mundo se llegaron hasta esta localidad, donde un día colapsó todo. Más allá de lo que se observó o lo que se dijo, casi nadie, y menos aún, los habitantes de Casilda, honra el gran trabajo y esfuerzo que el Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios de dicha ciudad realizó aquel día lleno de furia, cuando con tan sólo tres autobombas, sin poder recibir refuerzos de cuarteles aledaños, tuvo que combatir más de cinco siniestros a la vez. Por tal motivo se merece un enorme respeto su labor, la predisposición de sus hombres en esa lucha, que duró toda una tarde, y que dejó pocas luces en el recuerdo de los pobladores, ya que aún en la fecha ni una mínima señal de su actuación queda en la memoria.

Andrés Pierini

DNI 30.349.291