Casas de alhajas, blanco reiterado en 2009
El año pasado se registraron varios atracos furtivos en joyerías de la ciudad. El 7 de marzo del 2009, un grupo de boqueteros vació una en el interior del supermercado Carrefour de Circunvalación y arroyo Ludueña.

Lunes 15 de Marzo de 2010

El año pasado se registraron varios atracos furtivos en joyerías de la ciudad. El 7 de marzo del 2009, un grupo de boqueteros vació una en el interior del supermercado Carrefour de Circunvalación y arroyo Ludueña. Al menos dos hombres ingresaron por el techo del ingreso principal del súper, frente a la playa de estacionamiento. Tras trepar a un alero frente a las cocheras, los ladrones levantaron unas chapas y se introdujeron a una bóveda. Por ese lugar se desplazaron hasta la joyería. Una vez que estuvieron sobre el objetivo, sin hacer el menor ruido lograron desprender uno de los paneles de yeso del techo y entraron al local. De allí seleccionaron las piezas más caras en exhibición y al parecer se retiraron por donde habían ingresado.

El 17 de octubre, una pareja fue detenida luego de intentar vender, según fuentes policiales, en una joyería de calle Mendoza las joyas y alhajas que habían robado tres días antes en otro local del mismo rubro de Maipú al 1000. Los sospechosos habían irrumpido por los techos del comercio y llevado joyas por unos diez mil pesos.

El 19 de noviembre, dos semanas después del crimen del joyero Guillermo Martigani en su local de Maipú 1093, siete talleres de joyas y relojes ubicados en una galería de Maipú 963 fueron saqueados. Los ladrones primero barretearon el portón de ingreso de doble hoja y después una puerta enrejada que se conecta con los locales. Así siguieron hasta el final de la galería, donde forzaron la puerta de madera que da al patio. Desde ahí recorrieron el lugar desde atrás hacia adelante. Siempre priorizando el rubro de joyeros y relojeros. Cortaron cinco rejas con soplete, barretearon otra y forzaron una puerta que no tenía enrejado. En todos los lugares repitieron la secuencia: buscaron la caja fuerte y con un soplete de corte, alimentado a acetileno, vulneraron los cofres.

Luego retiraron la mercadería, entre las que había cadenas de oro y plata, dijes y distintos tipos de alhajas y joyas. Materiales y algunas herramientas, entre ellas algunos sopletes de joyero, engrosaron el botín. Las joyas no fueron lo único que se llevaron los intrusos: de un local recogieron diez mil dólares y 1.100 pesos. Y del comercio de otro orfebre se alzaron con nueve mil pesos.