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Cartoneros digitales

Comunicación. Twitter y Facebook ya definen historias. El mundo es ancho y ajeno, pero además vive interconectado. El Papa y Obama lo han entendido. El conocimiento no es oro, es poder y es futuro.

Miércoles 22 de Abril de 2015

Un viejo chiste gráfico mostraba una mujer con impertinentes en grandioso auto, descapotable, manejado por chofer, como corresponde, que al pasar frente a una tapera decía: "Por Dios, si allí es donde viven como será de feo el garaje...".

No es posible, desde cierta altura, observar el suelo.

No les resulta sencillo, a muchos candidatos, participar del uso (y abuso) de los medios alternativos de comunicación. Aceptemos, comunicarse es el modo de pasar el mensaje, la consigna, la orden. Esto fue/es/sigue así. Aun para las células dormidas. Un clic despierta la neurona. "Tuiter" y "facebuc" ya definen historias. Hay amores, odios, casamientos y películas en redes. Por si alguien insiste en la sonrisa al mencionar el poder de las redes, recordemos el altar al BlackBerry de Obama. Las consignas para reuniones. La queja en poblaciones dominadas por el terror absolutista. Todo el poder a "la nube".

Acomodar la vida en el siglo XXI es convertir a remolones analógicos, vagos y mal entretenidos, en candidatos digitales. Cuesta. Fin de la mentira en la tribuna de la barricada. Una FM Barrial 500 oyentes. Con 10 FM gratis un acto de 5.000. Fin. Con 10.000 seguidores de tuiter armo un desparramo, loco.

Para quien no llegó digital al mundo la traducción y el chapuceo los deja tartamudos (a más de uno). Parecen habitantes de Lovecraft, del mundo de Los Antiguos. Causa risa (y miedo) saber que algunos pretenden gobernar y/o gobiernan sin entender que el mundo es ancho y ajeno, pero además vive interconectándose. El afuera solo es cuestión de poca, mucha o mala señal. Chau ermitaños y ermitas. Chau secretos, casas feudales y violaciones en silencio. Adiós.

Días pasados en una calle rosarina, la cito: Maipú entre San Lorenzo y Santa Fe; una escena trajo el presente mas directo a la mirada de los que pasaban.

En esa calle hay tres contenedores, dos verdes y uno naranja, para la basura, según sea de una u otra categoría. Da risa, todos asumen la paternidad de la división y el reciclado y el fin de los tachos de basura que se pateaban a la madrugada. Todos creen que inventaron el reciclado. Saludos a Lavoissier. Saludos a "GreenPeace". Todos los intendentes creen que inventaron el basural positivo y la naturaleza y la ciencia no se enojan. El futuro no es un voto, es una conjugación. Sucede.

Con sendas bicicletas dos organizados cartoneros hacían lo suyo. Uno con ese carrito amarrado detrás de la bici, que junta y junta cartones hacia arriba en una pila tan bamboleante como alegórica. Cartones que se convierten en monedas. La basura es oro. El otro con una de las viejas bicicletas de reparto de almacenero. Un cajón adelante. Lo suyo era distinto: los trapos. Una bolsa, tan bamboleante como la pila de cartones era, a su vez, otra alegoría. Las antiguas camisetas y suéteres apretados dispuestos para algún uso distante. Camisetas de fútbol y medias agujereadas. Todo suma. El trapo también es oro. Bien administrado todo es oro.

En un alto de su trabajo cooperativo los compañeros conversaban, pero no entre sí. Uno hablaba por su celular, el otro escribía un mensaje en su teléfono. Charla y sms. Desde el centro de la ciudad a donde fuere que lleguen las señales. Un ida y vuelta que, estimo, los conectaba con alguien y ese alguien con otro y así. Basura y mensajito. El celular no es riqueza ni salud. Es comunicación siglo XXI. Quien se comunica sabe. El conocimiento no es oro, es poder.

En siete conexiones, dice la teoría, en siete conexiones bien resueltas cualquiera se comunica con el presidente.

Imagino a los compañeros cartoneros comunicados, en una cadena, un día con Obama, otro con el Papa ¿por qué no? El Papa, por las dudas alguien crea que es broma, tiene tratos formales con organizaciones de cartoneros; todo puede ser. No sería milagro o error. Apenas uso apropiado e intensivo de los medios para comunicarse. Con Barak o Francisco. Con el futuro. Adquiriendo futuro. Conocimiento.

La comunicación es el asunto. Comunicación que los cartoneros tienen entendida. Son siglo XXI. Totales. Bienvenida la conexión cartón/satélite.

Los gobernantes, más cerca del ayer, son apenas territoriales, pero territorial no rima con digital.

No esta mal. Tampoco bien.

El Papa, Obama, muchos lo tienen entendido. En realidad los que tienen futuro lo entienden claramente. Este siglo (el futuro) tiene más de cartonero y digital que de analógico y territorial.

El mundo lo demuestra, fue/es ancho y ajeno. Híper conectado. Nadie puede esconder la riqueza y/o la antipatía. Todos tienen que ver con todos. El que lo ignora se queda atrás. Cambio y fuera.

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