Domingo 07 de Octubre de 2012
El año pasado, mi hermano y mi cuñada adoptaron una beba de un año (aunque su grado de crecimiento y desarrollo, por falta de cuidados maternos, correspondía a la de un niño de nueve meses). Su madre biológica rechazó su embarazo, no pudo establecer vínculo con ella, ni podía cuidarla, como dijo en varias oportunidades en las audiencias; y decidió darla en guarda con fines de adopción plena. El padre biológico no existía. La beba fue recibida y cuidada con mucho amor, vivió y creció en un medio de amor por 11 meses, es decir, prácticamente la mitad de su vida. Con mucha dificultad comenzó a caminar y a hablar (no gateaba ni balbuceaba). Entabló vínculos fuertes y profundos con su mamá y papá del corazón.Ahora aparece el progenitor que la anotó, justificando que no lo hizo antes porque no tenía DNI, como si fuera necesaria una libretita verde o una tarjeta con foto para amar, cuidar y criar a una hija. La progenitora pidió la restitución y la jueza del Tribunal Colegiado de Familia Nº 3 de Rosario ordenó la restitución porque hay una ley que favorece los lazos biológicos. Hubieron muchas cosas mal hechas en todo el proceso judicial, empezando porque fueron "depósito" (¿se puede creer que esa sea la denominación legal?) durante 11 meses, cuando debió haber pasado a "guarda provisoria" en un mes; o citar a testigos del desamor y abandono (allegados a la beba en el primer año de vida) que la jueza no dio"a lugar"; y que terminó con la pérdida de su "hija" para mi hermano y su esposa. Ellos no estaban como hogar de tránsito ni familia solidaria, se trató de una adopción plena. Formaron una familia con lazos fuertes. Los papás del corazón le iban a decir la verdad, hasta le abrieron las puertas de su casa a la madre biológica. ¿Y ahora qué pasará con los papás del corazón, le permitiran seguir vinculándose con la nena? ¿Le otorgarán su pedido de régimen de visitas? Aunque todavía hay recursos legales presentados, la restitución voluntaria fue acordada legalmente, como fue hecho absolutamente todo. Y a toda esta situación se sumó una campaña premeditada de difamación en contra de mi hermano y su esposa. La familia biológica montó una campaña por facebook en base a mentiras, exponiendo nombres, domicilio y lugares de trabajo de ambos. Fueron escuchados y salieron por medios de comunicación muy poco profesionales, que ni siquiera investigaron la historia, y que si lo hubiesen hecho se hubiesen dado cuenta de la verdad. Pero esta gente, que no sólo abandona a una hija (y sigue sin pensar en ella, la expone); sino que agrede, ensucia y daña a la familia que la cuidó con amor, y la que siempre va a querer lo mejor para ella. Sí, la amaron tanto, hicieron las cosas tan bien que necesitaron ensuciarlos con mentiras. La búsqueda de un hijo que no llega es un largo, difícil y hasta doloroso camino que sólo pueden entender quienes lo han transitado, e incluye médicos, tratamientos costosos y pocos saludables para el cuerpo, psicólogos, abogados, jueces, papeles inútiles, malas intenciones, abusos, engaños, manoseo, manipulaciones, humillaciones, agresiones y daños de todo tipo. Creo que todos los papás del corazón deberían saber a qué se exponen cuando intentan formar una familia con hijos que han crecido en otras panzas. El deseo legítimo de mi hermano y mi cuñada se transformó en un calvario que parece no terminar. Puedo entender que haya personas que se manejen como se han manejado los padres biológicos, pero no puedo entender a la Justicia.
Adriana Tomasini