Carta al "Loco" Abreu
Quiero decirle a Sebastián Abreu que por la edad que arrastro, ya no tengo ídolos en el fútbol. Allá cerca pero hace tiempo, los tuve, y los valoro. He perdido la capacidad de llorar por un deporte que termina siendo un negocio, más allá del valor sublime...

Miércoles 21 de Mayo de 2014

Quiero decirle a Sebastián Abreu que por la edad que arrastro, ya no tengo ídolos en el fútbol. Allá cerca pero hace tiempo, los tuve, y los valoro. He perdido la capacidad de llorar por un deporte que termina siendo un negocio, más allá del valor sublime, y a veces violento innecesariamente, del hincha futbolístico. También decirle que siempre lo admiré, como jugador y por sus locuras. Siempre que agarro un juego de fútbol de los viejos, lo busco y lo llevo a mis equipos, aunque esté Ronaldo o Messi en el plantel, usted es titular indiscutido. Hace unos días, en la entrevista que le hicieron al finalizar el partido, comprendí que no todo está perdido, si somos capaces de escuchar más a tipos como usted, de admirar el deporte más allá de la lógica del negocio detrás, o delante, uno ya no sabe, y que usted dio en la tecla, sin venderle humo a nadie, ni ofender a nadie, de la dignidad de portar la camiseta que usted honró este año que pasó. Usted me alegró la temporada, usted el sábado pasado me emocionó. Usted habló con el corazón, del espíritu noble del fútbol, y de la grandeza de vivir siendo de Central. Desde la cuna, o evangelizados, el orgullo siempre intacto, a pesar de ocho largos años donde nos pasó de todo. ¡Qué importan que nos agredan, con tal que sigamos! Tamaña envidia deben tener si gastan tiempo en burlarse en un club que ha dejado, años ya, de ser un mero club de fútbol para convertirse en una cultura del buen vivir, de la rebeldía indómita de vivir enamorado de dos colores. Usted, Abreu, ha entrado en la historia grande de Central. La nobleza no la da los títulos importantes, la da su hombría de bien. Muchas gracias por haber jugado en Central.

Carlos Pistelli