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Carrera made in Santa Fe

La ciudad siente pertenencia por la cita automovilística del Súper TC 2000 y volvió a disfrutarla a pleno.

Lunes 02 de Septiembre de 2013

Con la pista habilitada en algunos tramos, ayer a la mañana varios tuercas se animaron a hacer lo que les hubiera gustado el sábado a la noche: correr por el callejero encerrados por los bloques de New Jersey y sacarle chispas al asfalto. Quedaba mucho por trabajar aún, desarmando el trazado, las luminarias especiales, hasta los boxes, aunque ya habían partido los semirremolques con las máquinas que en la víspera promediaron los 150 km/h en la vuelta. Santa Fe volvía de a poco a la normalidad tras haber gozado de uno de sus acontecimientos deportivos más importantes: el Súper TC 2000, que convocó entre 60 y 70 mil almas.

Y es que la ciudad toda abrazó desde hace ocho años la visita de la categoría como una forma de mostrarse al país. Las molestias para un trazado enclavado en pleno centro urbano quedaron de lado y, si las hubo, fueron toleradas por el conjunto de la sociedad santafesina que siente que la carrera les pertenece. De hecho, fue sorprendente escuchar el aplauso de la multitud en la previa a la competencia cada vez que el locutor mencionaba la ciudad o el evento.

Las entradas, a 300 pesos los boxes y 180 las generales para ubicarse en cualquier parte del circuito, fueron copadas y el escenario lució repleto, no sólo el sábado, sino también el viernes. Hubo calor, hubo pasión por los fierros, pero también por una cita deportiva que le es propia al pueblo santafesino.

Ya los días previos, sin actividad en pista, se consumieron con la concurrencia masiva a cada invitación de las concesionarias para presentar a sus pilotos y autos. En todas hubo sorteos, ya sea de entradas como de indumentaria, y llegaron a reunir hasta 500 personas. En la de Chevrolet, la gente disfrutó muchísimo la competencia entre sus tres pilotos, Agustín Canapino, Franco Vivian y Franco Girolami, en el simulador del callejero, donde el arrecifeño se pegó una piña en la chicana y Vivian lo gozó para festejar su victoria.

Siempre lo más peligroso es el final, en cualquier categoría argentina, ya que el público invade enseguida los boxes y en el caso del STC 2000 en Santa Fe, lo hizo demasiado rápido, cuando los autos aún no habían vuelto a los estrechos pits, lo que generó momentos de tensión porque había muchas criaturas en el medio. Un mal difícil de modificar que, por suerte una vez más, no generó ningún dolor de cabeza.

Santa Fe gozó intensamente su carrera. Los pilotos también, aunque algunos ni se quedaron a disfrutar porque viajaron a La Plata para participar ayer de la cita del TC Mouras como invitados, como el caso del vencedor Leonel Pernía. Un detalle apenas de una movilización de muchas poblaciones vecinas que dejaron en hoteles y restoranes una muy buena diferencia.

Este año no se llegó a tiempo para cambiar el trazado y usar la zona del puerto. Todo por un paso a nivel en desuso que no se hizo tiempo a modificar, pero seguro se hará para 2014. Los organizadores ya le habían pedido a los miembros del Yatch Club que dejaran a la vista los barcos que allí anclan para dar una imagen, dicen, como Mónaco. Una alternativa. Pero más allá de esa variante a futuro, Santa Fe cambió su ritmo y respondió. Bien por ellos.

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