Viernes 22 de Febrero de 2013
El pasado 16 de febrero, el Centro de Jubilados y Pensionados "Amigos del Paraná", de calle José C. Paz 1047, barrio Alberdi, Rosario, realizó con la colaboración de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario un evento para festejar el carnaval. El mismo comenzó a las 19,30 y finalizó a las 24. O sea, dentro de un horario razonable, para que no provocara molestias a los vecinos de esa cuadra. El festejo se llevó a cabo con una corrección ejemplar por parte del vecindario, que lejos de contrariarse, acogió con simpatía un acontecimiento del cual no está acostumbrado, habida cuenta de las características especiales, propias de un barrio llamado residencial. No hubo excesos de ninguna naturaleza y no hizo falta presencia policial, porque, repito, hubo un comportamiento digno de elogios. Participó un importante número de vecinos y amigos de primer nivel donde no era posible perder los estribos, ni motivar quejas, tal como sí aconteció en Pichincha el pasado día 11. Por nuestra parte, se recogieron los desperdicios y la presidenta y la tesorera del Centro barrieron la calle dejándola impecable. Sólo hacía falta que lavaran el pavimento y, aunque materialmente parecía imposible por su extensión, no tuvieron reparos en hacerlo, mientras otros miembros se dedicaban a recoger sillas y mesas facilitadas a los concurrentes. Por parte de la Municipalidad, que colaboró con elementos materiales para conformar tal acontecimiento, no hubo reclamo de naturaleza alguna. Se contó con la colaboración de la Mutual Meba (empleados bancarios), quien tuvo a su cargo la donación del cotillón que fuera repartido entre los asistentes. Es una anécdota nada más, pero se evidencia que no todo es incultura ni el consabido negocio como ocurre en algunos casos, eminentemente mercantilistas. Nuestro centro de jubilados procuró y concretó la asistencia no sólo de gente adulta, sino también de los niños, quienes disfrutaron de algo desconocido, en una zona donde la tranquilidad es proverbial. Ojalá muchos tomen el ejemplo y obren con sentido común, apelando a aquello de que el derecho de uno termina cuando comienza el de otro. Si no se apela a la cordura y al sentido común vamos camino a convertirnos en un país por debajo del Tercer Mundo; y atención, sin la pretensión de ser agorero, tal vez no nos falte mucho.
Oscar H. Rodríguez
DNI. 6004403